Para el gobierno, el desperdicio no importa: los casos de AyA y Recope

Jorge Corrales Liberalismo Leave a Comment

Es un principio básico de la Economía que todo monopolio creado por ley se traduce en explotación al consumidor, desincentivo a la inversión, y caída en la calidad del servicio.

Esto lo vemos en el caso de Acueductos y Alcantarillados (AyA) que pretende un aumento del 24% en las tarifas de agua. Esto es un abuso dado que no corresponde con los incrementos de la inflación. Por otra parte, más del 51% del agua potable se desperdicia.

En el caso de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), esta quiere trasladarle al consumidor los robos que sufre en los más de 350 tomas ilegales que se han encontrado. Los robos suman unos ₡6.000 millones en los últimos años.

Si hubiera libre competencia, esto no podría suceder. La libre competencia se encarga de castigar a la empresa que desperdicia o a la que se deja robar. La libre competencia premia a las empresas que hacen buen uso de los recursos.

Que paguen quienes lo disfrutan

Jorge Corrales Liberalismo Leave a Comment

Lo correcto es que el cobro se realice a quien haga uso de los bienes y servicios. Por ejemplo, si se construye una carretera, lo mejor es que se financie con peaje y no con impuestos cobrados a quien no use la carretera.

Por eso es de lamentar la intención de Acueductos y Alcantarillados (AyA) de subir la tarifa de agua a TODOS los abonados del país con el fin de llevar agua al Pacífico Norte del país. La inversión necesaria para llevar agua a Guanacaste debe cubrirse con sus beneficiarios directos.

Otro error que se traslada al consumidor

Jorge Corrales AyA, Gasto público, Jorge Corrales, Liberalismo Leave a Comment

El AyA pagó ₡2.300 millones de más a sus 3.200 empleados en los últimos 20 años, cuyo monto se ha visto reflejado en las tarifas que paga el consumidor. ¿De qué sirve que AyA tenga auditoría si no cumple su deber y cuyo costo es, además, pagado por el consumidor? ¿De qué ha servido la Aresep que tampoco se percató de tal anomalía?

Asumimos que, nuevamente, los funcionarios públicos responsables de tal error quedarán, no solo impunes, sino que seguirán en sus cargos ganando salarios que no se han ganado.