Sobre el matrimonio gay

José Joaquín Fernández Liberalismo 2 Comments

Por: José Joaquín Fernández. Miembro de la Mont Pelerin Society.

Soy 100% heterosexual y quienes me conocen saben que nunca he discriminado a nadie por su orientación o preferencia sexual.

Dicho lo anterior, quiero dejar claro que no creo que el Estado deba avalar el matrimonio gay. También creo que el Estado tampoco debe sancionar el matrimonio heterosexual, ni el poligámico, ni el matrimonio de los swinger, ni ninguna otra forma de unión sentimental entre dos o más personas mayores de edad.

No es potestad del gobierno definir lo que es un matrimonio. Así como el gobierno no define lo que es una amistad, ni lo que es un noviazgo, etc; tampoco debe definir lo que es un matrimonio. Solo un socialista le pide al gobierno que defina y regule lo que es matrimonio y las condiciones ante su eventual disolución.

El gobierno, al igual que la iglesia, o cualquier otro grupo (sea religioso o no), pueden tener su postura en relación con la definición de matrimonio. Sin embargo, lo que la iglesia, ni el gobierno, ni un tercero pueden hacer, es imponer su criterio, sea por medio de la ley o del sistema educativo, porque debemos respetar la libertad y el libre albedrío de todo ser humano.

Solo es un derecho aquello cuya existencia precede al nacimiento del estado. En este sentido, el único derecho es que nacemos libres. Nadie puede ser esclavo ni amo de nadie. Lo anterior implica que todos los seres humanos tenemos el derecho a hacer con nuestras vidas lo que se nos “pegue la regalada gana” y de disponer libremente de nuestra propiedad e ingreso. El único límite al ejercicio de nuestra libertad es no violar la libertad del otro. Bien decía Benito Juárez, “entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Respetar el ejercicio de la libertad implica ausencia de gobierno. Sin embargo, dado que los seres humanos no somos ángeles, pensadores como John Locke concibieron la creación de un gobierno para que nos proteja de los delincuentes. ¡Nada más! Es decir, la única razón de ser del gobierno es la protección y promoción de la libertad. Decía John Locke en su Tratado sobre el gobierno civil que “El fin de la ley no es ni abolir ni restringir, sino el preservar y engrandecer la libertad”. Y, dado que los gobernantes tampoco son ángeles, el corolario es que el tamaño del gobierno debe ser mínimo.

Como corolario, no le compete al Estado aprobar, ni regular, la relación sentimental entre adultos. La libre asociación sí es un derecho que deriva del derecho fundamental: el ejercicio de la libertad individual. Es decir, deben ser las partes involucradas en una relación sentimental quienes definan su contrato civil. La sanción de matrimonio por parte del Estado viola el principio de libre asociación.

Por tanto, el matrimonio no es un derecho y, por el contrario, se comete una injusticia hacia el soltero cuando el Estado otorga privilegios económicos a quienes, según su sanción, viven en matrimonio. Es decir, ¿por qué habría de importarle al gay la aprobación por parte del Estado de la relación homosexual si no fuera más que para obtener privilegios como los que otorga la Seguridad Social al matrimonio? Si el Estado no prohíbe la convivencia entre adultos del mismo sexo, ¿qué es tanta alharaca por contar con la aprobación del Estado sino para recibir privilegios que atentan contra el derecho al ejercicio de la libertad individual? O sea, a mi entender, la lucha por lograr que el Estado sancione el matrimonio gay no es una lucha por derechos sino por privilegios.

No es función del gobierno meterse en la vida privada. El matrimonio es un asunto privado donde terceros, la sociedad, la iglesia, o el gobierno no deben interferir, sino respetar. En este sentido, cualquier adulto tiene el derecho de convivir de la manera que quiera: heterosexual, homosexual, de manera poligámica, en matriarcado, relaciones abiertas, relaciones con diferencias de edad de más de 40 años, en relaciones monogámicas de exclusividad, etc.

En fin, el liberal no promueve la legalización de las uniones del mismo sexo sino la abolición de la injerencia del gobierno en la definición de matrimonio. Para el liberal, no existe tal cosa como matrimonio oficial. Las asociaciones entre personas, incluidas el matrimonio, deben ser contratos civiles cuyo contenido dependa exclusivamente de las partes libremente involucradas.


Reproducido en el blog La riqueza de las naciones que publica El Financiero (Costa Rica):
http://www.elfinancierocr.com/blogs/la-riqueza-de-las-naciones/sobre-el-matrimonio-gay/QKPMQLBIIBDYXDGMICLCQ57ZWM/story/

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