¿Por qué está subiendo la Tasa Básica Pasiva?

José Joaquín Fernández Banca Central, Banco Central de Costa Rica, Inflación, Libertad económica Leave a Comment

Por José Joaquín Fernández

Muchos se han estado preguntando por qué está subiendo la Tasa Básica Pasiva (TBP). Efectivamente, esta tasa se encontraba en 11% al 30 de junio y al 15 de julio ya se encontraba en 12%. Para información del lector, la Tasa Básica Pasiva es de suma importancia para la economía costarricense porque los préstamos en colones se ajustan de manera directa según el movimiento de la misma. Es decir, si la TBP sube, también sube la tasa de interés del préstamo en colones y por ende sube la cuota mensual del mismo. Es por esta razón que las mensualidades de los préstamos en colones han subido de manera alarmante por cuanto tan solo en abril del 2008 dicha tasa se ubicaba al 4.25%.

En teoría, la TBP debe guardar una relación directa y cercana con la tasa de inflación. Si la inflación es alta, también debe serlo la TBP y cuando la inflación es baja, también debe serlo la TBP. Entonces, ¿por qué si la inflación acumulada en Costa Rica de enero a junio del 2009 es de tan solo 1.21% tenemos una TBP subiendo al 12% y no se encuentra en niveles del 3%?

Esto tiene dos respuestas. Una de corto plazo y otra de tipo estructural. La de corto plazo es muy sencilla. La TBP sube simplemente como resultado de la política del Banco Central de Costa Rica (BCCR) de subir el encaje mínimo legal al máximo que le permite la ley: 15%. Este aumento es, a toda luz, desproporcionado, abusivo y sin justificación teórica ni empírica alguna. El encaje mínimo legal reduce la liquidez. Al no haber liquidez, la TBP sube. En países como Panamá, no hay encaje mínimo legal.

La explicación a nivel estructural del por qué la TBP está subiendo se encuentra en que en Costa Rica está sucediendo lo que yo he venido pregonando desde hace varios años en los seminarios que ha organizado el Instituto Libertad: que si en Costa Rica bajara la tasa de inflación no sucederá lo mismo con la TBP.

El Salvador vivió esta experiencia previo a la dolarización. El Salvador tuvo por décadas tasas de inflación de dos dígitos, muy semejantes a las de a las de Costa Rica. Luego, a principios del gobierno de Francisco Flores (1999 – 2004), en El Salvador aplicaron la receta del monetarismo y en menos de dos años redujeron el crecimiento de la oferta monetaria a tal nivel que la inflación alcanzó niveles iguales o inferiores a los internacionales entre 0 y 2% anual ¡Así de simple! Sin embargo, la tasa pasiva en El Salvador se mantuvo en niveles aproximados del 16%. La explicación, que yo comparto, que da Rafael Barraza, expresidente del Banco Central de Reseva de El Salvador de ese entonces, es que dada la larga trayectoria de inflación que tuvo El Salvador, los agentes económicos NO CREYERON que la reducción en la inflación fuera a ser permanente. En otras palabras, las expectativas de que la inflación repuntara nuevamente en El Salvador hacían que la tasa pasiva se mantuviera en dos dígitos y fuera reacia a la baja. Por tanto, durante un par de años, El Salvador tuvo una tasa pasiva real del 13% aproximadamente. En El Salvador, la única manera que pudieron romper expectativas inflacionarias fue con la dolarización.

Esta es la razón por la que yo he sostenido por años que la política de Metas de Inflación, (impulsada por el BCCR y respaldada por muchos economistas) está condenada al fracaso. Desde hace más de treinta años Costa Rica no experimenta tasas de inflación tan bajas como las vista durante el 2009. Pero, ¿cree el agente económico costarricense que esta baja inflación será sostenible? Para que la TBP se ajuste a los niveles de inflación, se deben romper expectativas inflacionarias.

A partir de agosto del 2008, el BCCR ha venido reduciendo sustancialmente el crecimiento de la cantidad de dinero en circulación. Esta es la razón por la que también ha venido cayendo el ritmo de inflación. La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario. Es decir, la inflación depende únicamente de la cantidad de dinero que el gobierno, por medio del BCCR, decida poner a circular.

Veamos los números. Desde 1980 el crecimiento promedio anual de la cantidad de dinero en circulación, medido por M1, ha sido del 20%. La inflación promedio anual para el mismo periodo, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), fue del 17.5%. De mayo del 2007 a mayo del 2008, M1 creció un 22%. Sin embargo, el crecimiento interanual de M1 a septiembre del 2008 era de tan solo 2.07%. La cifra interanual de junio 2009 contra junio del 2008 refleja un crecimiento negativo de M1 del -2.01%. Como puede observarse, el control de la inflación en Costa Rica se da tan pronto como el BCCR decide poner fin al crecimiento excesivo de la oferta monetaria. Si el BCCR continúa hasta diciembre del 2009 con esta política de mantener un crecimiento de M1 inferior al 3% anual, uno puede esperar una tasa de inflación inferior al 4% para el 2009 porque, como dijo el economista Milton Friedman, “la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”.

Pero el BCCR nunca ha aceptado su responsabilidad en el control de la inflación. Por el contrario, el gobierno siempre le ha echado la culpa de la inflación a factores externos. ¿Cómo van los agentes económicos a creerle al BCCR que puede controlar la inflación si siempre ha negado que pueda hacerlo? Mientras el BCCR no se responsabilice de manera absoluta de la inflación del los últimos 40 años, no podrá convencer al pueblo de que puede controlar la inflación. Mientras el BCCR niegue expresamente que la inflación sea por su culpa, por su gran culpa al emitir demasiado dinero, no podrá romper expectativas inflacionarias. Mientras el BCCR culpe a los fenómenos externos de la inflación, no podrá caer la TBP en Costa Rica por más que suba el encaje legal al 100%.

El daño que el BCCR ha hecho a la economía costarricense es demasiado grave. La confianza está rota y prácticamente irreparable. La única manera es seguir la experiencia salvadoreña. Solo la dolarización, al estilo panameño con un sistema financiero altamente competitivo, podrá restablecer la confianza monetaria en Costa Rica.

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