Libertad y armas van de la mano

Sergio Villalta Liberalismo, Libertad individual, Monopolio Leave a Comment

Por: Sergio Villalta

En un mundo ideal las personas se relacionarían mediante acciones totalmente consensuales. Y en una sociedad verdaderamente civilizada las personas solo podrían interactuar entre ellas por medio de la persuasión.

La fuerza bruta en un mundo perfecto no sería un medio por el cual las personas se podrían relacionar. Sin embargo, estamos muy lejos de esa utopía.

Lo cierto es que las personas usan la fuerza (no la persuasión) para dirimir conflictos. Y desde luego también para cometer toda clase crímenes contra la vida y la propiedad de otras personas. Los asesinatos, los robos y las violaciones que ocurren a diario así lo demuestran.

Por esta razón es que el hombre, desde la época de las cavernas, se ha visto en la necesidad de inventar herramientas que le sirvan para aumentar su capacidad de defensa. Esos instrumentos y artefactos que se utilizan para aumentar las fortalezas físicas del hombre y por ende su capacidad de defensa, se conocen como armas.

Y desde luego las armas de fuego se colocan en la cúspide del ingenio humano cuando se trata de aumentar esa capacidad de defensa. Las armas de fuego son los instrumentos más efectivos y útiles en esa larga búsqueda para crear herramientas que sirvan para aumentar la capacidad de defensa del hombre.

I. ¿Quién se beneficia con la prohibición o limitación excesiva de las armas?

El primero que se beneficia con una prohibición o limitación severa de las armas de fuego son los delincuentes. Cuando el gobernante introduce legislación para prohibir o limitar la posesión y portación de armas de fuego, los criminales son uno de los grupos que más se benefician; pero no son los únicos.

En este punto no hay duda alguna. Podemos deducir esa conclusión y también corroborarla con la evidencia científica. La posesión de armas de fuego por parte de los ciudadanos sirve para prevenir delitos. Esto es así porque los delincuentes también tienen en lo ordinario un instinto de conservación.

Un delincuente intentará minimizar el costo y el riesgo de su acción delictiva. No es por casualidad que las personas se ven en la necesidad de invertir en toda clase de medidas para evitar ser víctimas de un delito.

Desde los más sofisticados sistemas de vigilancia y alarma, los barrotes en las ventanas, vehículos blindados y guardaespaldas armados, hasta los más simples candados de seguridad; de lo que se trata es de dificultar la tarea del delincuente haciendo que su acción conlleve un costo muy grande.

De modo que se aumente la dificultad de su acción delictiva o que al menos aumente el riesgo de fracasar y que esta sea la razón que logre disuadir al delincuente. Pero cuando el criminal sabe que sus potenciales víctimas están desarmadas, esto disminuye sustancialmente el costo y el riesgo del delincuente en llevar a cabo su acción. Una víctima desarmada le facilita mucho las cosas a un criminal.

Desde los presidentes, primeros ministros, ministros, etc., hasta las más famosas celebridades tienen a hombres armados que cuidan de su seguridad. Si las armas de fuego no fueran herramientas muy útiles para prevenir las acciones delictivas, ningún gobernante las usaría para la defensa de su persona y familia.

II. ¿Pero quién es el mayor beneficiado?

Cuando se introduce legislación para prohibir la portación de armas de fuego, lo que en verdad se está consiguiendo es la formación de un monopolio, en el uso y posesión de las armas a favor del Estado.

Monopolio que puede ser de facto o de iure. Ya que la prohibición nunca se extiende al Estado. Dejar al Estado fuera de esta prohibición equivale a crear un monopolio a favor de este, cuando se trata de una prohibición del uso de armas de fuego.

Algo similar ocurre cuando se propone una legislación, no para prohibir, sino para restringir al máximo la portación y la posesión de armas de fuego.

Si bien aquí no se legisla para crear un monopolio de iure, lo cierto es que al limitar el máximo el uso de armas de fuego, se crea un privilegio a favor del Gobierno. Ya que el Gobierno no tendría las mismas limitaciones en cuanto al uso de armas de fuego.

De esta manera se crea un régimen especial a favor del gobernante y se deja maniatado al ciudadano. Se crea una relación muy asimétrica a favor del Estado, puesto que nunca, como así lo demuestra la historia, las limitaciones para usar armas de fuego alcanzan al Estado mismo.

También sabemos que todo gobernante es muy proclive a mostrar tendencias autoritarias. Y esta relación asimétrica en cuanto al uso de las armas de fuego le facilita al gobernante las cosas; porque el poder gubernamental puede convertirse en tiranía muy fácilmente.

III. Los delincuentes siempre tendrán armas de fuego.

Los delincuentes siempre tendrán armas de fuego, ya que ningún criminal registrará o entregará sus armas en caso de una prohibición o limitación de su uso. Además, las armas de fuego caseras son fáciles de fabricar. Y sabemos que el comercio ilícito de armas de fuego nunca desaparecerá.

Sin embargo, ya conocemos que el mayor beneficio – ya sea que se prohíba el uso y la portación de las armas de fuego – o se restrinja al máximo; lo obtiene el Estado.

El gobernante siempre tendrá acceso a las armas de fuego. Aquí observamos un paralelismo entre los criminales y el Estado. Ambos grupos se benefician con la prohibición o limitación de armas de fuego, pero también, ambos grupos siempre conservarán sus armas aún en el caso de una prohibición total y limitación severa.

IV. La evidencia científica

A. La ACRU.

La Unión Americana de Derechos Civiles, (ACRU por sus siglas en inglés) es una organización que vela por los derechos civiles sin distingo partidario en los EE.UU. La ACRU informa que el “Harvard Journal of Law & Public Policy” (pág. 648-694, Volumen 30, No. 2) publicó un estudio elaborado por dos distinguidos criminólogos – el Prof. Don Kates y el Prof. Gary Mauser -; en el que se hizo una exhaustiva investigación entre las legislaciones de los EE.UU. y las normas europeas de control y limitación de armas de fuego.

Después de examinar las legislaciones de más de nueve países europeos y hacer una comparación con las legislaciones de los EE.UU. – junto con una revisión detallada de las estadísticas criminales de esos países, se concluyó que:

“Las naciones con una legislación en contra de las armas de fuego, en general presentan índices de homicidios substancialmente mucho más altos, que las naciones sin esa clase de legislación” (Fuente: theacru.org)

B. Graduate Institute of International and Development Studies

Otro muy interesante estudio científico fue realizado por el “Graduate Institute of International and Development Studies” con sede en Ginebra – el “Small Arms Survey” -, demostró que países con una gran densidad de armas de fuego (el número de armas por cada 100 personas), como Serbia, Finlandia, Austria y Suiza tiene tasas de homicidios mucho más bajas que países como México y Brasil. Por lo que se puede concluir que no existe una correlación entre una alta densidad de armas de fuego y altos índices de homicidios. (Fuente: graduateinstitute.ch)

C. La Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU.

La Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU. ha concluido que no existe una relación entre las leyes que limitan el uso y la portación de armas de fuego y una reducción en los índices de criminalidad. El estudio es uno de los más exhaustivos que se han elaborado. Consta de más de 328 páginas, se examinaron más de 43 fuentes oficiales del gobierno de los EE.UU. y se analizaron más de 80 diferentes legislaciones que limitan el uso de armas de fuego. (Fuente: gunlaws.com)

V. Las armas nos hacen libres

¿Cómo puede existir el derecho a la propiedad, el derecho a la vida o a la libertad sin el derecho a usar las armas de fuego para defender esas mismas libertades ante las agresiones de otros o del Gobierno mismo?

Simplemente no se puede.

Prohibir o restringir al máximo la posesión y portación de las armas de fuego equivale a prohibir o restringir al máximo la Libertad. Y si usted no puede defender su propiedad, su libertad o su vida, usted no es un hombre libre.