¿Legalizar la marihuana?

Sergio Villalta Liberalismo, Libertad individual, Libre albedrío, Libre comercio Leave a Comment

Por: Sergio Villalta

La semana pasada se presentó el proyecto de “Ley de Producción de Cannabis y Cañamo Para Fines Medicinales”. Al “Cannabis Sativa” se le conoce de manera popular en muchos países del continente americano como marihuana.

El Cannabis contiene una sustancia química llamada tetrahidrocanabidol (THC). Los efectos de la THC son bien conocidos por la comunidad científica. No le aconsejaría a nadie consumir marihuana por motivos recreativos.

Sin embargo, el consumo de la marihuana parece ser una práctica bastante generalizada. De no existir ese consumo, obviamente no existiría una oferta.

I. La marihuana en los EE.UU

En los EE.UU. según el Centro de Abuso de Substancias (un ente del gobierno federal) en el 2015, más de 11 millones de jóvenes en los EE.UU. de entre 18 y 25 años admitieron haber consumido marihuana el año anterior. (Fuente: drugabuse.gov)

Al mes de marzo del presente año un total de 21 estados de los EE.UU. han legalizado el consumo de la marihuana por motivos medicinales. (Nueva York, Florida, etc.) Y otros 10 estados más lo han hecho también para efectos recreacionales (California, Washington, Colorado, etc.) (Fuente: cdph.ca.gov)

II. El proyecto de ley

De entrada los autores del proyecto nos aclaran que el propósito del proyecto no es descriminalizar la producción y venta de la marihuana para efectos recreativos.

Por lo que este proyecto de ley no es ni un mínimo paso hacia adelante en acabar con la absurda guerra contra las drogas. Guerra que lleva más de cien años, que ha producido incontables muertes y que le ha costado muchísimo dinero al pagador de impuestos.

III. ¿Un proyecto prohibicionista?

Llama la atención el artículo 7 del proyecto de ley, el cual en lo que interesa dice:

“Se prohíben las siguientes actividades:

a) Comercializar o distribuir, de forma gratuita u onerosa, semillas de cannabis sativa y sus variedades autorizadas por el Ministerio de Salud, sin perjuicio de las disposiciones contenidas en esta ley y su reglamento (…)
c) Cultivar y utilizar plantas de cannabis sativa y sus variedades para fines distintos a la reproducción de semillas y la investigación. (…)”

Aquí se introducen dos prohibiciones innecesarias

Primero no existe razón alguna para que se prohíba la venta o la distribución gratuita de las semillas de marihuana para el consumo recreacional.

No es suficiente con que la Sala III de la Corte Suprema de Justicia haya determinado que no existe un delito con la posesión de la marihuana en pequeñas cantidades para el autoconsumo. La doctrina de la Sala III podría variar de acuerdo con la composición de sus miembros.

Esta prohibición le otorga al proyecto de ley un espíritu con cierto tufo punitivo. Aquí el proyecto de ley deja de ser una iniciativa de avanzada.

En segundo lugar tampoco existe razón alguna para la segunda prohibición, que se refiere al cultivo de la marihuana para fines recreacionales.

IV. ¿Sin antecedentes penales?

Otro de los artículos más contradictorios es el artículo 16 del proyecto de ley. Este artículo prohíbe que a personas con antecedentes penales se les otorgue cualquier tipo de licencia para el cultivo o industrialización de la marihuana con fines medicinales.

Imaginemos el caso de una persona que haya sido condenada por el delito de vender marihuana en el pasado. Asumamos que la persona vendía la marihuana con propósitos medicinales o recreativos.

De acuerdo con este artículo, la persona no podría estar autorizada para hacer lo que antes hacía. Evidentemente esto es una prohibición basada en un perjuicio de naturaleza irracional.

Además, que una persona haya cometido un delito cualquiera (estafa, peculado, lesiones, aborto, etc.) en el pasado, no debe ser justificación para que se le impida cultivar marihuana para fines medicinales.

Imaginemos el absurdo de que se le prohíba a una persona con antecedentes penales, por ese solo motivo, cultivar tabaco o caña de azúcar, para producir cigarrillos o bebidas alcohólicas.

V. Levantamiento del velo bancario

Otro aspecto negativo del proyecto de ley es que todos los solicitantes para una licencia consientan, por ejemplo, en la posibilidad de que se les levante el velo bancario.

Esto es a todas luces una invasión intolerable a la privacidad de las personas. El proyecto debería establecer que esta medida debe ser una acción muy extraordinaria. No algo ordinario.

Debería especificarse que esto es algo justificable, solo cuando existan indicios comprobados de que se ha cometido un delito.

No hacerlo es abrir un portillo para el abuso, porque el poder se ejerce hasta donde se encuentre un límite. Y el proyecto carece de los límites para esta medida no se convierta en una práctica común.

VI. Limitaciones a la libertad de comercio

Dentro de la múltiples prohibiciones que contiene el proyecto de ley está la que nadie pueda vender, alquilar o negociar su licencia para el cultivo o industrialización de la marihuana. Esto es una severa e innecesaria limitación a la libertad de comercio.

Por ejemplo: imaginémonos la persona que cumplió con todos los requisitos, para adquirir una licencia y cultivar marihuana con fines medicinales. Y por algún motivo personal decide al tiempo vender su propiedad.

En ese caso la persona incurriría en una pérdida cuantiosa al no poder vender o alquilar su licencia junto con su propiedad. No exista razón válida para prohibir la venta o alquiler de la licencia.

VII. ¿Pagar por una licencia?

El proyecto establece un complicado sistema de licencias y pagos para cultivar la marihuana. Por ejemplo, para cultivar marihuana en un área menor a 10 hectáreas el propietario tendría que pagar $25 mil dólares estadounidenses por una licencia.

Pago que tendría que realizar cada seis años, ya que se establece que las licencias caducan en ese periodo.

¿De verdad piensan los autores de este proyecto de ley, que un pequeño agricultor con media hectárea de terreno, podría pagar 25 mil dólares?

¿Pagar 25 mil dólares estadounidenses por una licencia que nunca podrá vender, alquilar o heredar a nadie más y que caduca a los seis años?

VIII. Conclusión

El proyecto aunque pretende legalizar el cultivo, la venta y el uso farmacéutico de la marihuana con propósitos medicinales, se queda corto. Muchas veces el mejor de los propósitos termina naufragando en los detalles.

El proyecto desde luego no es un esfuerzo para legalizar el consumo recreativo de la marihuana. Lo que significa que hay una gran deuda por saldar.

En el caso concreto de la marihuana si una persona conscientemente decide consumirla para fines recreativos, aún conociendo los posibles efectos adversos que eso le producirá – o incluso no estando enterado de eso -, ¿estaría mejor si por la fuerza se le impide consumirla?

¿Estaría mejor esa persona si se le condena a buscar la marihuana en el mercado negro? Incluso estando en ese estado de irracionalidad, ¿haríamos que la persona vuelva a la racionalidad, si le prohibimos que la consuma?

Pero se dirá, “el adicto a las drogas se enfermará y yo tendré que pagar por cuidados médicos”

Sin embargo, este argumento lejos de ser una razón para continuar con la guerra contra las drogas, es más una razón poderosa para reformar todo el sistema de salud estatal.

Utilizar la violencia para imponerles el bien a los demás, cuando esos otros no lo desean, es también muy irracional.

¿Si alguien desea de manera irracional agredirse a si mismo – abusando del consumo de alcohol, tabaco, marihuana, etc, – con qué autoridad se le puede agredir, para que no se agreda a si mismo?