La renta básica universal: ¿qué puede salir mal?

Sergio Villalta Liberalismo Leave a Comment

Por: Sergio Villalta

La idea es muy sencilla: darle a cada persona un ingreso mensual garantizado sin pedirle nada a cambio. Cada individuo recibiría – por ejemplo: $1000 -, trabajen o no trabajen, estudien o no estudien, presten un servicio a la comunidad o no lo hagan; cada persona tendría un ingreso sin excepción para que lo pueda gastar en lo que desee.

El monto a recibir dependerá del país que se trate, en ciertos lugares se habla de 600 euros y en los Estados Unidos algunos de sus proponentes desean un ingreso básico de $30 mil al año para cada persona.

Pero la idea básica es la misma, recibir un ingreso cada mes y que sea lo suficiente para cubrir todas las necesidades básicas, es decir, un techo, alimentación, seguro médico, etc.

¿Una locura?

En Finlandia no lo creen así, tanto que desde hace poco más de un año se le están entregando 560 euros (US$662) a personas que recibían algún subsidio de desempleo o cualquier otra ayuda estatal.

Desde luego el monto se les rebaja de las otras ayudas que reciben del gobierno finlandés. La idea de este plan piloto es medir si una renta garantizada ayuda a bajar el desempleo y la pobreza.

I. Las ventajas.

Los que abogan por la renta básica universal nos dicen dos cosas a su favor: primero que al tener una renta garantizada la persona tendrá un incentivo para buscar empleo.

Porque el problema en el actual sistema es que las personas temen buscar un empleo y perder el ingreso que reciben del Gobierno por subsidio de desempleo o por vivir en la pobreza.

Por ejemplo, si alguien recibe $1000 entre el seguro de desempleo y las demás ayudas gubernamentales, lo más probable es que prefiera seguir recibiendo esa cantidad en lugar de buscar un empleo que le pagará un poco más.

Es decir, la persona va a preferir recibir $1000 al mes sin hacer nada, que recibir $1200 por trabajar en bar sirviendo bebidas y bocadillos.

La segunda ventaja que nos tratan de vender los proponentes de esta idea, es que servirá como un incentivo para que las personas se conviertan en emprendedores.

Por ejemplo: un artista cualquiera (un escultor, pintor, cantante o músico) podría sobrevivir con el ingreso de la renta básica universal, mientras logra que las personas conozcan y compren sus creaciones artísticas. Algo que no puede hacer ahora y evita que muchas personas lleguen eventualmente a formar su propio negocio.

II. La evidencia.

Se dice que Rutger Bregman en su obra “Utopía para Realistas” fue el primero en popularizar la idea de una renta básica universal para todos; sean pobres, ricos, desempleados o trabajadores, jóvenes o viejos, mujeres u hombres.

En el año 2009, en Londres, a 13 hombres que vivían en la calle por carecer de vivienda y de un empleo se les dio 3000 libras esterlinas al mes, sin pedirles nada a cambio y durante 18 meses.

Al final siete de los trece hombres tenían un techo y estaban de vuelta en la escuela. Según Bregman los gastos totales de la asistencia por desempleo, salud, etc., sumando los salarios de los burócratas y demás costos de los programas gubernamentales, sumaban por cada hombre más de 400.000 libras anuales.

Sin embargo, el costo del experimento fue 50.000 libras por cabeza. Por lo tanto, al pagador de impuestos del Reino Unido se le ahorró la suma nada despreciable de 350 mil libras esterlinas anuales por cada uno de esos hombres.

Lo más curioso es que el experimente desechó por la borda algunos mitos. Muchos pensaban que si a una persona se le proporcionaba una renta garantizada, sin pedirle nada a cambio, las personas usarían ese dinero en cosas banales o dañinas. Como gastarlos en juegos de azar clandestinos, comprar drogas o pagar prostitutas. Y un experimento similar se realizó en Canadá con resultados parecidos.

III. ¿Es de socialistas la idea de una renta básica universal?

Dejemos que Bregman nos explique:

“Los pobres son los auténticos expertos en sus propias vidas. Creo en la libertad individual y la gente sabe qué debe hacer con su vida, pero ahora vivimos de lleno en una sociedad de burócratas y paternalistas. Las investigaciones demuestran que lo mejor es dar directamente el dinero a quien lo necesita en lugar de destinarlo a inspectores y burocracia. A mucha gente le preocupa que la renta básica se derroche en drogas o alcohol, pero en el pasado hubo experiencias que concluyen que ha funcionado sobradamente bien” (Fuente: lanacion.com.ar 23/4/17)

Ciertamente no parece el discurso tradicional de un socialista a favor del “Estado de bienestar”. Porque lo que Bregman está proponiendo es que se elimine del todo el gigantesco aparato de burócratas y oficinas gubernamentales que se dedican a administrar el dinero que se usa – supuestamente -, para combatir la pobreza y ayudar a los desempleados.

En cierto sentido es una idea a la cual muchos socialistas se opondrían. Porque si la renta básica universal va a sustituir el gigantesco aparato estatal de ayudas y subsidios en contra de la pobreza y el desempleo, no existiría ninguna buena razón para que el tamaño del Gobierno no se achique.

Y si además es más barato pagar una renta básica universal que mantener un ejército de burócratas y programas contra la pobreza y el desempleo, no habría razón para mantener el nivel actual de impuestos. Por el contrario sería una razón muy buena para bajarlos.

¿Pero no es una idea un tanto inmoral el tener a personas recibiendo una renta garantizada sin hacer nada a cambio?

Bregman no lo creé así:

“La renta básica universal sería el logro más importante del capitalismo. No es una idea absurda, es una plataforma sobre la que arrancar, y le concederá a todo el mundo una herramienta para arriesgarse y emprender. Y en eso consiste el capitalismo.”

IV. La trampa.

Todo sueña muy lógico y hasta muy normal hasta que uno se detiene a pensar de dónde saldrá el dinero para que todos (ricos y pobres) tengamos un ingreso garantizado.

La verdad es que como todo plan de redistribución de ingresos, de un lado estarán los que no aportarán nada y del otro lado estarán siempre los que pagarán el costo total de esta idea.

Qué al fin de cuentas sea más barato pagar una renta básica universal, que mantener un ejército de burócratas y programas “sociales”; no invalida el hecho de que la idea permitiría que unos – que no producen nada -, vivan a costa de otros que sí producen la totalidad de lo consumido.

Bajo la renta básica universal seguirán existiendo los que prefieran vivir de esa renta en lugar de buscar un empleo o formar un negocio propio.

Por lo que el problema del actual sistema se consolida en lugar de desaparecer. Puede incluso que la renta básica universal crearía una dependencia y asistencialismo aún mayor, en lugar de bajar el incentivo para no trabajar o formar una empresa.

La otra gran desventaja es que la renta básica universal sería un gran subsidio para producir lo que en el mercado los consumidores y productores no desean consumir o producir.

Con el sistema actual un emprendedor que no consiga vivir de lo que produce, significa que no satisface las necesidades de las personas.

Por ejemplo: un pastelero que no logre vender ni un solo pastel tendrá que admitir que no está produciendo la clase de pasteles que las personas buscan.

Un cantante que no logre conseguir que nadie le pague para escucharlo cantar, es porque no es lo suficientemente bueno para que las personas decidan voluntariamente pagar para escucharlo.

La renta básica universal permitiría que un pastelero al que nadie le quiera comprar un pastel pueda vivir y seguir en el mercado produciendo pasteles que nadie desea comprar. O le permitiría a un cantante que nadie quiere escuchar seguir viviendo de su cuestionable talento.

Por ejemplo, la renta básica universal también le permitiría al dueño de un restaurante que tenga muy pocos clientes seguir funcionando.

Pero si el restaurante tiene muy pocos clientes significa que las personas no están dispuestas voluntariamente a gastar su dinero en ese restaurante por la razón que sea.

En un mercado libre el restaurante tendría que desaparecer rápidamente y el dueño tendría que dedicarse a actividades más provechosas en lugar de desperdiciar su capital.

Pero bajo la renta básica universal el restaurante que tenga muy pocos clientes podría seguir operando por mucho tiempo y más allá del debido.

Por esta razón la renta básica universal haría que las personas produzcan aquello que las demás personas no desean comprar. Todo llegaría a convertirse en un gigantesco subsidio a la ineficiencia y al derroche de capital.

En un mercado verdaderamente libre los productores que no logran vender lo que fabrican, eventualmente tendrán que cambiar de actividad y dedicarse a algo más productivo.

Es decir, a algo que los consumidores sí estén dispuestas a comprar. Esto es muy importante porque significa que el capital se invierte en actividades que sí producen riqueza.

V. Un mercado libre.

Cuando alguien compra un bien cualquiera – una camisa, una lavadora de platos o un automóvil – lo puede hacer porque ha producido antes algo de valor.

De no haberlo hecho no tendría la riqueza para comprar nada. En síntesis, para consumir algo, primero la persona tuvo que producir algo. Todos, para consumir algo, debimos antes haber producido un valor.

Y no importa que labor haga la persona, desde el que coloca todo el día ladrillos, hasta el más afamado cirujano, todos están produciendo un bien o un servicio que voluntariamente otras personas están dispuestas a comprar. Por lo tanto, ambos puede consumir bienes y servicios porque han producido algo antes.

Con la renta básica universal este principio se bota a la basura. Las personas podrían consumir, sin haber producido nada antes. Lo que significa que pueden consumir porque otros han producido algo.

Es ni más ni menos aceptar que unos van a producir, pero no van a disfrutar de su esfuerzo; para que otros puedan disfrutar sin haber producido nada.

VI. Lo inmoral.

En una sociedad libre el hombre no debe aceptar deberes u obligaciones que él no eligió. Las obligaciones que se aceptan y honran son las que él libremente escogió. Imponer una obligación a otro que no aceptó de manera libre es contrario a la moral.

Para que exista la cooperación pacífica entre los hombres se deben cumplir las obligaciones que voluntariamente se han elegido. Obligar a otro a cumplir obligaciones que no ha escogido solo se logra mediante la coacción.

Solo mediante la amenaza de la violencia o el uso de la misma – ya sea una violencia física, psíquica o moral -, se puede obligar a otro hombre a cumplir una obligación que él no escogió de manera voluntaria. Y la violencia es contraria a la razón.

Ya que la renta básica universal se fundamenta en una obligación no elegida de manera voluntaria, para que un grupo de individuos deban forzosamente entregar el fruto de su trabajo a otros que no producen; la quintaesencia misma de la idea es perversa.

Ayn Rand en su artículo “Philosophy: Who Needs It”, explica el porqué cuesta tanto rechazar la tentación de imponer deberes a otros:

“Aceptar total responsabilidad por las propias elecciones y acciones (y sus consecuencias) es una disciplina moral tan exigente que muchos hombres tratan de eludirla, y lo hacen rindiéndose a lo que creen que es la seguridad fácil, automática e irresponsable de la moralidad del ´deber´”

Aceptar que unos trabajen para que otros vivan sin trabajar en esencia es una idea que corrompe el orden moral. Y esto es exactamente lo que logra la renta básica universal.

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