LA LIBERTAD TEMPRANA, reflexiones acerca de la moralidad del aborto y la FIV.

Miguel Ángel Nouel Liberalismo 1 Comment

A menudo me veo atrapado involuntariamente en feroces debates acerca de la ética del aborto. Es un tema ideal, si lo que se busca es depurar nuestra lista de amigos, ya que las opiniones son tan viscerales, que conocer una opinión contraria nos lleva al derrumbe del respeto que teníamos por otros.

El iusnaturalismo, que dio origen a la declaración universal de derechos humanos, concibe, en resumen, que todo ser humano tiene tres derechos fundamentales, anteriores a cualquier ley o criterio jurídico, estos son el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad, de aquí se desglosan todos los otros derechos y libertades cuya aceptación natural se encuentran en la palestra de forma continua para darle forma a las leyes escritas que vamos registrando.

Las libertades, y los derechos se diferencian en que las primeras requieren que el estado no meta las manos, mientras que los derechos son atributos para los que solemos acudir a la protección del estado, en esencia vida, libertad y seguridad son asumidos como derechos primarios en la mayor parte de las taxonomías de derechos humanos. Pero para poder gozar de estos derechos, se debe cumplir el prerequisito de ser Homo Sapiens, e inclusive ya existen legislaciones que reconocen el derecho a la vida y seguridad a los animales.

Es un logro de la civilización que, en la legislación contemporánea, se haya hecho más difícil dar de baja de la humanidad a ciertos grupos humanos. La deshumanización de los no nacidos, es una conversación que juega con la comodidad emocional de las personas: los provida no admiten intento alguno de interrupción del embarazo, otros se sienten cómodos con la píldora del día siguiente, otros con el aborto temprano y hay quienes no ven por mal un aborto tardío. Yo mismo confieso que la píldora del día siguiente no me incomodaba en casos de violación, pero la pregunta importante es ¿debe un derecho natural depender de la “comodidad” popular?

Hasta la segunda mitad del siglo XIX, una mayoría de las personas reconocían como natural la esclavitud, siendo los afrodescendientes la etnia empleada para este fin en las américas, tanto la ley como la “comodidad” popular avalaban algo que nos parece atroz en la actualidad. En este sentido, la ética no puede ser el producto de emociones, sino de un análisis racional de cada caso. Volviendo a mi posición ante el aborto, si bien por un tiempo me sentía “cómodo” con la píldora del día siguiente, ¿no estaría cayendo en un ejercicio de deshumanización? porque, de acuerdo a la biología un cigoto es un ser nuevo diferenciado genéticamente de la madre, un cuerpo dentro del cuerpo de una mujer, así que, en un análisis ético racional estricto, el aborto voluntario y consciente de un cigoto, embrión o feto es inmoral, pues atenta contra el derecho a la vida de un ser humano.

Una persona podría llevar esta postura a un extremo, y decir que, si una mujer tiene poca probabilidad de quedar embarazada por algún padecimiento, sería inmoral que la pareja siguiera intentando tener hijos, ya que conscientemente estarían fecundando óvulos que con certeza no pegarán al endometrio. De aquí parte mi duda respecto a la inmoralidad de la fertilización in vitro, una pareja con problemas de fecundidad que continúa intentando concebir naturalmente, desecha innumerables cigotos, igual que en el procedimiento de la FIV, pero con menos posibilidades.

Para que exista un crimen, debe haber materia grave, conocimiento, libre decisión y en el caso de la reproducción humana intención. En este sentido, el aborto a mi criterio es inmoral, pues posee dolo, mientras que la fertilización in-vitro no es cuestionable, pues su intención es añadir mejores posibilidades al proceso de concepción natural, y así proteger la vida.

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