La “educación dual”: ¿mano de obra gratis?

Sergio Villalta Instituto Nacional de Aprendizaje, Liberalismo Leave a Comment

Por: Sergio Villalta

El proyecto de ley para creer la llamada “educación dual” ha generado una oposición de parte de los grupos sindicales; en especial de los colectivos de educadores y profesores de segunda enseñanza.

Tanto, que una de las razones por las cuales los sindicatos han bloqueado las calles en los últimos días, es el llamado proyecto de “Educación Dual”.
Impedir el libre tránsito de personas y bienes es un acto de agresión en contra de la libertad – nunca sobra decirlo.

¿Qué es la “educación dual”?

El proyecto de ley pretende crear una “alianza” entre el estudiante, el colegio y la empresa. La ley se aplicaría tanto para los colegios estatales, como para los colegios privados que deseen participar.

Se habla de una “educación dual” porque se pretende que la educación no sea solamente teórica; sino que por el contrario, sea también práctica. Se quiere que el salón de clases sea un complemento, no el fin último de este proceso.

El propósito de la educación dual, según así lo define el proyecto de ley, es que el estudiante adquiera la experiencia profesional o técnica necesaria para integrarse al mercado laboral.

De lo que se trata es que el joven aprenda en el lugar mismo donde se produce. La idea es mejorar la competencia profesional o técnica del estudiante, pero a través de su formación práctica en una empresa.

Naturaleza civil

Toda la relación jurídica entre el colegio, el estudiante y la empresa donde se llevará a cabo la práctica es de naturaleza civil. No será una relación de naturaleza laboral. Esto significa que no existirá una relación obrero-patronal entre el estudiante y la empresa.

Que la relación sea civil es lo correcto y lo justo. Puesto que el joven no llega a la empresa como un empleado, sino como un estudiante que aprenderá de sus mentores mientras esté en la empresa.

Además, el proyecto de ley establece una beca para los estudiantes. Beca que desde luego saldrá del bolsillo del pagador de impuestos.

Sin entrar a analizar si es justificable o deseable esta beca, lo cierto es que según el proyecto de ley, los colegios y las empresas establecerán de común acuerdo la forma en la que se cubrirán las necesidades básicas de los estudiantes; como el transporte, la alimentación, la vestimenta y el equipo de protección y demás herramientas en caso de ser necesario.

Mínimo un ⅓ de práctica

La ley establece una distribución del tiempo de la educación con relación a la cantidad de horas que el estudiante permanecerá en la empresa.

Todo lo anterior de acuerdo al diseño curricular. Sin embargo, la duración mínima será de un tercio y la duración máxima que el estudiante podrá permanecer en la empresa será de dos tercios.

No es conveniente que la ley fije de antemano un porcentaje determinado. ¿Qué daño se produciría si un estudiante de común acuerdo con la empresa decidiera pasar un 80% del tiempo en la empresa?

La distribución del tiempo es algo que debe ser producto de la voluntad de las partes. El legislador no debe suplantar esa voluntad. Y no debería estar fijada de antemano por la ley.

La Promotora de Educación y Formación Técnica Dual

El proyecto de ley crea un nuevo ente burocrático llamado la “Promotora de Educación y Formación Técnica Dual”. El nuevo ente funcionará como un órgano superior jerárquico de carácter nacional en materia relacionada con la “educación dual” en el país.

El ente tendrá una desconcentración máxima. Es decir sus jerarcas no estarán sujetos a la voluntad del ministro de educación de turno. El nuevo ente público estará adscrito y bajo la rectoría del Consejo Superior de Educación.

Al nuevo órgano se le encarga de regular las actividades de los colegios, las empresas y los estudiantes. Sin embargo, no es conveniente que el proyecto de ley funde un nuevo ente burocrático. Existen ya múltiples órganos que pueden llevar a cabo la tarea de implementar los programas de “educación dual”.

Existe el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) que bien podría ser la cabeza rectora del programa. Además, existe un Consejo Superior de Educación y un Consejo Nacional de Educación Superior Universitaria Privada que pueden coadyuvar y ser auxiliares en estas tareas.

No debería aumentarse la ya frondosa burocracia estatal en el campo de la educación con la creación de un nuevo ente burocrático.

La precarización del trabajo

La principal crítica de los sindicatos y de otros colectivos es que el proyecto “precariza la mano de obra”. Dan a entender que los empresarios obtendrán “mano de obra gratis”, porque a los jóvenes no se les pagará un salario.

Sin embargo, olvidan que el joven ingresará a la empresa para mejorar sus competencias, sus habilidades, sus conocimientos y calificaciones técnicas o profesionales. No ingresará para mejorar la productividad, ni la rentabilidad de la empresa.

Y es la empresa la que pondrá a disposición del joven su personal técnico, su infraestructura, sus materiales y demás recursos a favor de su educación.

No es la empresa la que debe pagarle un salario al joven por aprender. Lo justo sería que el joven le pague a la empresa por los conocimientos que recibirá mientras tenga el privilegio de estar adentro.

Lo correcto sería que el joven le pague a la empresa por la experiencia que va a adquirir, al observar desde adentro, todo el proceso de la manufactura o de producción.

Lo justo sería que el joven le pague a la empresa por los conocimientos que el mentor (que es un empleado de la empresa) le transmitirá en todo el proceso de la “educación dual”.

No existe razón alguna para pagarle un salario (mucho menos vacaciones, horas extra, aguinaldo, etc.) al joven cuando este no llega a la empresa a producir, sino a aprender.

¿Un incentivo para dejar la educación formal?

Otra de las críticas al proyecto es que la “educación dual” será un incentivo para que el joven abandone la “educación formal”. ¿Pero dónde está la evidencia científica para suponer que esto sucederá? ¿Y por qué debería de suceder?

Bien podríamos suponer lo contrario: que la “educación dual” servirá para que los jóvenes no abandonen la “educación formal”. El joven al estar en la empresa, podrá observar de primera mano la importancia que los empleadores le otorgan a las certificaciones técnicas o profesionales.

El estudiante podrá darse cuenta por su propia experiencia en la empresa formadora, que el proceso de “educación formal” es muy importante y esto sería un incentivo para que no la abandone.

¿La pérdida de la “educación humanista”?

Otra de las críticas – no muy bien fundamentadas -, es que la “educación dual” hará que se pierda la “educación humanista”. Sin embargo, los críticos olvidan que todo el proceso de “educación dual” es voluntario.

De modo que los jóvenes por si mismos decidirán si desean participar en estos programas. Además, ¿no es también la “educación dual” parte integral de una “educación humanista”?

Que un joven aprende en el salón de clases y después vaya a una empresa a poner en práctica esos conocimientos, ¿no es acaso esto parte también fundamental de la “educación humanista”?

Lo que deberían hacer los detractores del proyecto es primero demostrarnos, el porqué la “educación dual” iría en contra de una “educación humanista”.

Porque si queremos que el joven reciba una educación que se basa en la integración de los valores humanos, que mejor oportunidad que experimente de primera mano lo que es una empresa.

Es en la empresa donde se exaltan los valores fundamentales como el ahorro y el respeto a la propiedad ajena. Es en la empresa donde se dignifica a la persona, porque se humaniza la creación de valor mediante un salario.

Es en la empresa donde el joven aprenderá que todos los bienes y recursos están sujetos a balance de pérdidas y ganancias. Es en la empresa donde el joven aprenderá que la riqueza se crea. Aprenderá que al momento de producirse la riqueza se distribuye en el mismo acto.

Y no existe nada más “humanista” que esto. Porque es gracias a esa riqueza que se produce en las empresas que el arte, la cultura, el deporte y las actividades humanas en general se vuelven trascendentes.