La cooperación estratégica universidad-industria

José Joaquín Fernández Libertad económica Leave a Comment

Por Alex Montero Hernández
Investigador del Instituto Libertad

Artículación universidad-industria en la nueva economía mundial.
La nueva economía mundial está centrada en el conocimiento. En la era de la información, las materias primas son substituidas por el saber como generador de riquezas y desarrollo, mientras que la presión de los nuevos mercados globales exige ser capaces de generar conocimientos e innovar. En este contexto, la cooperación estratégica entre las empresas y las universidades como centros generadores de conocimiento es indispensable para alcanzar la competitividad nacional.

Las empresas requieren dos tareas de las universidades: formación de recursos humanos de calidad y excelencia en la investigación. Examinemos la primera. Se trata de que el mundo del trabajo ha cambiado. Anteriormente regía el modelo tayloriano-fordista, diseñado para la producción en masa. Como comenta Marozo (2010), este modelo se caracterizaba por una estricta división de tareas, bajo estricta supervisión y controles posteriores. Las tareas eran simples, sin apelación a la inteligencia, a fin de lograr producción estandarizada y a gran escala. La nueva economía ha transformado este panorama, ,pues ahora requiere de “trabajadores del conocimiento”, capaces de enfrentar contextos laborales cada vez más complejos y cargados de incertidumbre. El trabajador debe ser capaz de autoadministrarse y actuar con autonomía, de asumir la responsabilidad por la productividad y calidad del trabajo, de ser flexible, de trabajar en equipo, de actuar con responsabilidad y ética.

El modelo de educación superior, en consecuencia, debe ajustarse. Anteriormente se orientaba a formar en profesiones estables y bien definidas, con competencias claras y con pocos cambios a lo largo de la vida, con escasa comunicación con otras profesiones. Pero el nuevo profesional, advierte Marozo, debe asumir el compromiso permanente, estar preparado para la incertidumbre, ser competente para participar en abordajes interdisciplinarios, ser flexible y polifacético y tener capacidad para crear.

¿Qué imagen de educación universitaria surge de todo ello? Los modelos universitarios deben evolucionar hacia la formación general y, en especial, enfocarse en aprender a aprender, en la educación pertinente para contextos reales, en la actualización permanente, en el enfoque de competencias y en la orientación emprendedora.

La segunda tarea es igualmente importante: la cooperación estratégica en materia de investigación y desarrollo. Las universidades han sido diseñadas para el trabajo académico y pocas poseen experiencia en la transferencia de tecnología. Sin embargo, existen buenas razones para la articulación de la universidad con la industria. Hidalgo (2010) menciona que las universidades orientadas a I+D pueden conseguir fuentes de financiación más flexibles, recibir subvenciones, conseguir facilidades de investigación más modernas, acceder a la formación de investigadores, exponerse a problemas reales en I+D con menores menores requisitos respecto a informes.

Las empresas resultan fuertemente beneficiadas al colaborar con las universidades. Hidalgo continúa señalando que de con ello logran acceso a personal altamente cualificado (investigadores, estudiantes), tanto como a conocimientos frontera, consiguen soluciones a problemas técnicos específicos, gozan de las facilidades del ámbito universitario, aumentan su imagen de prestigio y promueven la excelencia en el campo técnico.

El modelo universitario debe, por tanto, orientarse hacia la flexibilidad organizativa, la clara delimitación de responsabilidades, procesos de toma de decisiones cortos y reducción de su burocracia, todo con el fin de facilitar la transferencia de tecnología y flexibilizar los mecanismos de cooperación.

Situación de Costa Rica.
El Índice Global de Competitividad 2009-2010 del Foro Económico Mundial ubica a Costa Rica en la posición 55. Un esfuerzo de evaluación de la educación superior como factor de competitividad ha sido realizado por el Consejo Nacional de Competitividad (2007), que presenta dos conclusiones de importancia:

  • “parece claro que hay un atraso en Costa Rica tanto con respecto al número de egresados de las universidades como en cuanto a su composición y calidad” (p.23)
  • “Como se desprende de algunos de los indicadores de competitividad del World Competitiveness Report, Costa Rica presenta un desempeño todavía muy inferior a otros países que compiten en la arena global en lo que se refiere a la capacidad de innovación y a la denominada “preparación tecnológica” del país” (p. 13).

Se concluye que el país tiene deficiencias en dos tareas cruciales: formación del capital humano y labor en investigación y desarrollo. En cuanto a recurso humano, reporta CONARE (2008):

“La percepción de los empleadores señala un conjunto de áreas débiles de los egresados, tanto de la educación universitaria pública como de la privada, entre ellas el dominio de un idioma extranjero, la capacidad para el trabajo en equipo, destrezas informáticas y, especialmente, habilidades para establecer relaciones sociales asertivas y productivas” (p. 101).

En materia de investigación y desarrollo, las universidades nacionales son infrautilizadas, por lo que es necesario que asuman un nuevo papel. Esta tarea requiere generar espacios de encuentros entre empresarios e instituciones educativas que permitan conocerse y articular esfuerzos.

Sugiero clasificar las 56 universidades nacionales (5 públicas y 51 privadas) en tres tipos:

  1. La universidad con una idea clara del entorno empresarial, que ha desarrollado tanto políticas como instancias administrativas para articular la relación, que está en proceso de oferta de transferencia de tecnológica hacia las industrias.
  2. La universidad con débil o nula articulación con las empresas, pero con potencial para desarrollarlo. Este tipo de universidades carecen de política institucional sobre la relación industria-universidad, carecen de inventario de recursos, los vínculos con otras organizaciones están sub-empleados y se concentran en la academia, con alguna que otra actividad de extensión.
  3. Las universidades sin panorama del entorno empresarial, sin potencial, carentes de interés en desarrollar ningún tipo de articulación.

Un ejemplo de buenas prácticas
¿Cómo realizar la articulación universidad-industria en término de prácticas concretas? Permítaseme citar un ejemplo de universidad del primer tipo, es decir, con buenas prácticas de cooperación. Presentaré el caso de ULACIT, dado que Cámara de Industrias ya en 1994 le otorgó el Galardón a la Excelencia.

Al visitar su página web (http://www.ulacit.ac.cr/), ya la primera impresión es positiva, pues ha sido diseñada de forma amigable para el sector empresarial y no solo para uso estudiantil. Allí la universidad publicita los siguientes servicios a empresas:

  • Programas de Desarrollo Profesional. Se trata de una oferta de módulos que cubren todas las áreas gerenciales de la empresa.
  • Cursos libres. Cubren administración, ofimática y tecnologías de la información.
  • Inglés. Se ofrece un amplio espectro de cursos, diseñados para enseñar inglés o perfeccionar su uso, incluido el uso técnico en negocios. Existen servicios especiales para call centers. Además se ofrecen traducciones.
  • Consultoría empresarial. Se cuenta con un Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial (CIDE).
  • Diagnóstico de necesidades de capacitación. Un servicio gratuito para empresas.
  • Convenios empresariales. En su mayor parte se refieren a beneficios otorgados a empresas que envían a su personal, los que consisten en descuentos de matrícula, ofrecer los cursos en la empresa y otras facilidades.
  • Bolsa de empleo al servicio de estudiantes y empleadores.
  • Programa de becas empresariales, como servicio social y atracción de talentos.

Además de ofrecer así un buen ejemplo de marketing y de desarrollo de servicios hacia el sector empresarial, esta universidad desarrolla otras estrategias para articular su desarrollo con la industria, que van desde las prácticas académicas en empresas hasta la oferta de carreras técnicas y especialidades para satisfacer necesidades empresariales. La acreditación de carreras también muestra la incorporación del proceso de certificación de calidad de los profesionales. Por tanto, se trata de múltiples prácticas para adecuar la educación superior a las necesidades de la nueva economía global.

Conclusión
En el contexto de la economía del conocimiento en un mundo globalizado, la competitividad nacional depende del desarrollo de la cooperación estratégica entre universidad e industria. La universidad debe readecuar su labor para atender a las necesidades emergentes del nuevo mundo del trabajo, tanto en materia de estrategias de formación de capital humano como en transferencia tecnológica. Contamos con ejemplos de buenas prácticas para adoptar en este campo. Pero además necesitamos de foros que permitan estimular y articular el encuentro entre universidades y empresas para consensuar y unificar esfuerzos. Se trata de una prioridad nacional, si queremos seguir por el camino del desarrollo en un mundo cada vez más competitivo.

REFERENCIAS
CONACOM (2007). Educación Superior y Competitividad en Costa Rica. San José: CONACOM. Disponible en http://www.competitividad.go.cr/bibliotecaimages/documentos/EDUCACION%20SUPERIOR%20Y%20COMPETITIVIDAD.pdf

CONARE (2008). II Informe sobre el Estado de la Educación. Disponible en http://www.estadonacion.or.cr/index.php/biblioteca-virtual/costa-rica/educacion/informe-ii-cap-2

Escarré, Roberto (2010). El marco de las relaciones Universidad – Empresa. Fundación Ceddet. Disponible en www.ceddet.org

Foro Económico Mundial (2010). The Global Competitiveness Report 2009-2010. Ginebra: World Economic Forum. Disponible en http://www.weforum.org/en/initiatives/gcp/Global%20Competitiveness%20Report/index.htm

Hidalgo, Antonio (2010) Mecanismos de transferencia de tecnología y propiedad industrial entre la universidad, organismos públicos de investigación y las empresas. Madrid: Ceddet. Disponible en www.ceddet.org

Matozo, Eduardo (2010). La cooperación Universidad-Industria en investigación, desarrollo y transferencia de tecnología: El marco de las relaciones Universidad – Empresa. Madrid: Ceddet. Disponible en www.ceddet.org

Proyecto-Tuning (2007). Reflexiones y perspectivas de la educación superior en América Latina. Bilbao: Tuning Project. Disponbible en www.tuning.unideusto.org

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