La Biblia predijo a Luis Guillermo Solís

José Joaquín Fernández José Joaquín Fernández, Luis Guillermo Solís, Solidaridad 4 Comments

Por: José Joaquín Fernández. Miembro de la Mont Pelerin Society.

Luego de que Moisés liberara a los israelitas de la esclavitud de Egipto, este pueblo vivió sin rey alguno o autoridad gubernamental de ningún tipo. Lo que mantenía unido a este pueblo no era un Estado, porque no existía tal, sino la mutua adherencia a su pacto con Yahvé.

Muchos años después, según se nos relata en el libro I de Samuel 8: 1-22, un grupo de ancianos se le acercan a Samuel para que ore a Yahvé con el fin que les mande un rey. Samuel se disgustó mucho con esta petición. Sin embargo, Samuel oró y esta fue la respuesta de Yahvé:

“Haz caso a todo lo que el pueblo te dice. Piensa que me han rechazado a mí, pues no quieren que reine sobre ellos. … Pero les advertirás claramente y les harás ver el fuero del rey que va a reinar sobre ellos. Tomará vuestros hijos y los destinará a sus carros y a sus caballos, y tendrán que correr delante de su carro. Los nombrará jefes de mil y jefes de cincuenta; les hará labrar sus campos, segar su cosecha, fabricar sus armas de guerra y los arreos de sus carros. Tomará vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas. Tomará vuestros campos, vuestras viñas y vuestros mejores olivares y se los dará a sus servidores. Tomará el diezmo de vuestros cultivos y vuestras viñas para dárselo a sus eunucos y a sus servidores. Tomará vuestros criados y criadas, y vuestros jóvenes y asnos, y los hará trabajar para él. Sacará el diezmo de vuestros rebaños y ustedes mismos serán sus criados. Ese día se lamentarán a causa del rey que han elegido, pero entonces Yahvé no les responderá”.

Samuel fue y contó a su pueblo lo que Yavhé había dicho pero el pueblo no quiso escuchar y así le respondieron a Samuel: “¡No! Tendremos un rey, seremos también como los demás pueblos: nuestro rey nos juzgará, irá al frente de nosotros y combatirá nuestros combates”.

En las palabras de Yahvé, vemos una advertencia clara en contra de la instauración de un Gobierno con el uso del monopolio de la fuerza. Para Yahvé, una monarquía (un Gobierno) es sinónimo de explotación y opresión a su pueblo. Yahvé advierte que el rey los despojará de sus bienes y dispondrá de los hijos e hijas del pueblo como criados para la monarquía (Gobierno). En este pasaje, la propuesta política de Yahvé es casi el anarquismo.

¿De dónde nos viene el mito que el Gobierno busca el bien común? ¿Acaso los funcionarios del Gobierno son ángeles?  ¿Cuál es el origen de la creencia que la solidaridad requiere de un programa de Gobierno, de un ministerio o de un funcionario público? Un Gobierno es un grupo de gente usando la fuerza en contra de otra gente. ¿Desde cuándo el uso de la fuerza ha traído cosas buenas a la humanidad? El Gobierno recauda riqueza por medio de la coerción y, ¿qué nos hace creer que lo hace para mejorar la condición del más necesitado y no para mejorar la condición misma del funcionario público? No creemos en la libertad económica porque decimos que el empresario es egoísta y que el consumidor no es solidario pero el pueblo asume inocentemente, al igual que los israelitas del pasaje pertinente, que la naturaleza del funcionario público no es egoísta sino bondadosa y solidaria. Si trabajar en el sector público cambia la naturaleza del ser humano, cerremos las cárceles y que el delincuente pase a ser funcionario público para que su naturaleza pase a ser solidaria y piense en el bien común.

Lea: La solidaridad cristiana vs la solidaridad del Gobierno.

Ni el empresario ni el burócrata son santos. Sin embargo, cuando un emprendedor labora bajo un sistema de libre competencia, no le queda otra más que pensar en cómo satisfacer las necesidades del pueblo con mejores productos, con mejores precios y mejor calidad. En un sistema de libre competencia, la única manera de conservar al buen trabajador es pagándole bien, tratándolo bien. La libre competencia no es perfecta pero es mucho mejor que la planificación central y no asume el mito de que el burócrata busca el bien común. Baste comparar las tres “Chinas” (Hong Kong, Taiwán y China continental), las dos Coreas, las dos ex-Alemanias, Chile vs. Venezuela, etc.

El Gobierno es ineficiente per se y es por eso que el gasto público, como porcentaje del PIB, debe ser mínimo. La naturaleza del burócrata es tan egoísta como la de cualquier otro agente privado y esto hace que sea absurdo encomendarle a un burócrata la solidaridad y el bien común. Toda persona que conozco que aceptó un cargo público lo hizo, no pensando en el bien común, sino porque ahí sus condiciones laborales personales le eran más convenientes. ¿Es esto egoísmo o solidaridad? Peor aún, el burócrata carece del incentivo a la eficiencia porque no opera en mercados competitivos y además trabaja con recursos que no se ha ganado con esfuerzo propio. Con estas realidades, vemos por qué el burocracia jamás podrá ser ni eficaz, ni eficiente, ni solidario.

Con este pasaje bíblico, vemos profetizado a Luis Guillermo Solís y a su equipo. Los hechos de este Gobierno son elocuentes y no dejan la menor duda que su única intención es explotar y oprimir al pueblo con más y más impuestos, no para ser solidario, sino para seguir la fiesta de privilegios y gollerías para la clase política, la burocracia y los sindicatos. El pueblo de Costa Rica sigue creyendo, al igual que los israelitas del tiempo de Samuel, que su salvación vendrá de un Gobernante cuando la realidad es que la salvación vendrá de menos Gobierno, menos instituciones, menos regulaciones, más competencia y menos impuestos.

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