Los beneficios de la competencia: el caso del atún

José Joaquín Fernández Libertad económica, Libre comercio Comments

Por José Joaquín Fernández

Hace algunos años atrás, el concepto libre competencia era considerado muy negativo por los costarricenses para el desarrollo y crecimiento del país.

La idea de competir fue un tema que abrió camino a discusiones vehementes que se dieron en el entorno de las negociaciones con el mal llamado Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y los Estados Unidos.

Sin embargo, gracias a las leves y relativas aperturas al libre comercio de los últimos años, que ha implicado presencia de nuevas marcas y productos, el costarricense, y en particular el consumidor, empieza a ver de manera distinta a la competencia y, más aún, a disfrutar de sus beneficios.

En días pasados se publicó en los medios de comunicación un ejemplo del avance en esta materia. El precio real del atún cayó después de diez años, debido a la mayor competencia en dicha industria, demostrando una vez más que la mayor competencia, mejores precios para el consumidor, mayor variedad y mejor calidad de los productos.

Según revelan los datos, como resultado de la disminución en el precio del atún, por primera vez, en 6 años, se presenta un incremento en el consumo de atún que representó casi 2 millones de latas. Con esto se detuvo la reducción del consumo que se venia dando, como consecuencia quizá del alto precio del atún causado por la ausencia de competencia. Como se observa, no solo el consumidor se beneficia sino también la industria que ahora vende más lo que significa más inversión, más innovación, más fuentes de empleo y mayor bienestar.

Los beneficios están latentes y son ejemplo del camino que hay que seguir en todas las industrias y sectores del país. A mayor competencia, mayores serán los beneficios para todos. Por tal razón, es una vergüenza la posición del gobierno de Costa Rica de impedir la libre importación de lácteos, o de cualquier otro producto, de la Unión Europea. ¡Cuántos niños necesitados de los beneficios de la leche sufren las consecuencias del proteccionismo! También es vergonzoso el monopolio de RECOPE y su no privatización. Es importante recordar que el bienestar está en el consumo; es irrelevante quién produzca. La diferencia entre un rico y un pobre es su nivel de consumo y el proteccionismo reduce los niveles de consumo.

Soy firme creyente en el respeto por la libertad individual; es decir, el hecho de que todo ser humano nace libre. Un corolario de la libertad individual es la libertad económica. Quien es dueño de su ingreso y propiedad honestamente adquirida es libre para comerciar, comprar, vender, alquilar, empeñar, asegurar, prestar, producir, importar, exportar, intercambiar, regalar, recibir, heredar sin restricción de ningún tipo (incluyendo permisos, cuotas, licencias o patentes) con cualquier otro ser humano sin importar nacionalidad o credo religioso. Creer en la libertad individual es demandar el derecho a la libertad económica y al libre comercio por razones morales y éticas.

Esperemos que el ejemplo de mayor competencia, como la que se experimenta en el mercado atunero, sea una luz que permita a la libre competencia florecer en Costa Rica para el desarrollo económico y social.

Si le gustó, compártalo: