El salario escolar: un privilegio que debe acabarse

Sergio Villalta Liberalismo, Libertad individual Leave a Comment

Por: Sergio Villalta

Por decreto ejecutivo promulgado durante la administración Figueres Olsen, existe el llamado salario escolar para los empleados del gobierno y algunas otras instituciones estatales. También existe un salario escolar establecido por ley para los empleados del sector privado.

Sin embargo, para los empleados del sector privado el salario escolar es una cosa de naturaleza muy diferente, de lo que es para los empleados estatales.

Para los empleados del sector privado el salario escolar consiste en un ahorro a partir de una fracción de su salario mensual. Es decir, cada mes una parte del salario se ahorra y el total acumulado se paga posteriormente. (Fuente: Ley # 8682 del 12 de noviembre de 2008)

Para los empleados del sector gubernamental consiste en un salario adicional que se disfruta cada año. Es decir, cada mes al empleado estatal se le paga un “plus” adicional y el total acumulado se le entrega posteriormente en el mes de febrero. (Fuente: Decreto Ejecutivo # 23907-H del 21 de diciembre de 1994)

I. Naturaleza del salario escolar

Inicialmente para los empleados públicos el salario escolar se justificó, como una ayuda para los padres de familia con hijos en edad escolar.

En la práctica no lo es, pero aunque lo fuera sería un pago contrario a todo principio ético. Porque la “ayuda” que recibirían estos empleados públicos saldría del bolsillo del pagador de impuestos.

En esencia sería quitarle a una persona parte de su riqueza para que otro la disfrute. Sin embargo, en la práctica el salario escolar no es una ayuda para los padres de familia, sino que es un salario adicional que reciben los empleados públicos.

Incluso lo reciben aquellos empleados que no son padres de familia, así como los empleados con hijos pero que no están en edad escolar. En síntesis es un salario adicional para los empleados públicos, indiferentemente de que estos sean padres de familia o no lo sean.

El monto actual de este salario adicional que reciben los empleados gubernamentales, equivale a un doceavo de todos los salarios recibidos en el año. Es por tanto el decimocuarto salario del año para estos empleados, aparte del pago por el aguinaldo.

II. ¿Derecho o Privilegio?

El salario escolar es un privilegio. Y existe una diferencia muy importante entre un derecho y un privilegio.

El derecho es una prerrogativa para la persona que ejecuta una determinada acción. Para el espectador el derecho significa una obligación de no interferir.

Por ejemplo: el derecho a la libertad de tránsito solo requiere que a la persona no se le impida movilizarse por la calle.

El derecho a la libertad de expresión requiere que otros no le impidan al titular que se exprese libremente adentro de su propiedad.

El derecho a la vida requiere que otros no agredan o intenten asesinar al sujeto que goza de ese derecho. En todas estas situaciones se le impone a los demás una única obligación: la de no interferir.

Por el contrario los privilegios son una obligación que se les impone a otros. El privilegio obliga a los demás a pagar el costo de algo que otro disfrutará.

Ya que el salario escolar representa un costo y requiere que existan recursos disponibles para que pueda ser entregado a un grupo específico de empleados, es un claro ejemplo de un privilegio.

El salario escolar no es un derecho. Ya que no podría existir sin que al pagador de impuestos se le imponga la obligación de financiarlo a la fuerza.

Siendo una imposición que debemos pagar el resto de las personas, el salario escolar es un evidente privilegio que disfruta un reducido grupo de hombres.

Conclusión

En una sociedad verdaderamente libre donde se respeten los derechos de propiedad y la libertad de cada hombre, no podría existir un privilegio de esta clase.

Porque en esencia se trata de un privilegio en donde una persona debe trabajar (el pagador de impuestos), para que otros (los empleados estatales), disfruten de lo que no se han ganado mediante su esfuerzo. El salario escolar debe eliminarse, igual que cualquier otro privilegio cuya existencia se deba a la expropiación de la riqueza.