El gobierno de Costa Rica insiste en promover modelos económicos agotados

Andrés Ignacio Pozuelo Liberalismo Leave a Comment

En Costa Rica, no podemos seguir gobernando a partir de agotados modelos de desarrollo que no han diferido mucho de pasados modelos impulsados por gobiernos mediocres en los últimos 50 años. O sea, que si lo que podemos esperar son ajustes menores a las políticas actuales y cambios incrementales a las instituciones gubernamentales que actualmente están colapsando, más vale que estemos preparados para un aumento en los niveles de pobreza y desigualdad en el futuro cercano.

Modelos como la planificación centralizada de políticas económicas, déficit fiscal expansivo con efectos negativos en los mercados, educación estatizada y estandarizada, política monetaria inflacionaria, proteccionismo selectivo, subsidios productivos obsoletos y clientelistas, subsidios sociales adictivos e inefectivos, sistemas de reparto de pensiones empobrecedores, impuestos indirectos altos, política energética monopolística, política alimentaria en contra de los consumidores y de la innovación, espejismos de carbón, aislamiento centroamericano, aumento en regulación inoperante, quimeras constitucionales y muchos otros modelos, al estilo socialdemócrata, ya han probado su fracaso.

En la actual realidad económica, no se puede pensar en hacer el bien, a no ser que se esté dispuesto a asumir la debida responsabilidad, cometer errores y sobre todo asumir riesgos con ideas innovadoras. Pero estas ideas deben formarse alejadas de la presunción de conocimiento, arrogancia de la certeza y el lanzamiento de un plan ilusorio, característicos de los tradicionales discursos de los políticos contemporáneos.

En las palabras del Premio Nobel en Economía, F. Hayek: “Si una persona no desea hacer más mal que bien en sus esfuerzos por mejorar el orden social, tendrá que entender que, en este menester y en otros, en que la complejidad esencial y el orden espontáneo prevalecen, no se podrá nunca adquirir la totalidad del conocimiento necesario para dominar todos los eventos que surjan ni tampoco planificar resultados con certeza”.

Las transferencias y servicios con las que pretende el gobierno sacar a la gente de pobre y estimular el desarrollo, por más bien intencionados que estén, tienen un problema implícito y es que el dinero se traslada a un balde agujereado, donde la burocracia se lleva la mayor parte. Lo que nos queda es seguir soportando una baja productividad-país, y con índices de pobreza y desigualdad altos, o en algún momento decir ya basta de esta mentira que llamamos el modelo “solidario” costarricense y pasar a uno basado en libertad, conocimiento y propiedad, con menos estado y más gobernanza local.

De acuerdo con este escenario, le conviene a los partidos políticos hoy en día, proponer agendas de liberalización que realmente le permitan a la sociedad y a los procesos económicos una mayor elasticidad y flexibilidad para moldear su pensamiento y dar una respuesta ante los eventos inesperados e impensables que caracterizan el entorno socioeconómico contemporáneo. Si algo nos ha demostrado la actual coyuntura económica (y todos los eventos que han llevado a ella) es que los procesos económicos no se pueden evaluar con regulaciones y sistemas de medición estándar, ni podemos esperar que los gobiernos tengan la capacidad de actuar rápido y con total conocimiento de las variables como para buscar la reversibilidad de las cosas a un tiempo pasado que inevitablemente quedó atrás.