El dólar libre de tentaciones

José Joaquín Fernández Banca Central, Banco Central, Banco Central de Costa Rica, Capitalismo, James M. Buchanan, José Joaquín Fernández, Milton Friedman Leave a Comment

Por José Joaquín Fernández. Miembro de la Mont Pelerin Society.

Los economistas de la Escuela Austriaca y de la Escuela Monetarista tenemos muy claro que la misma naturaleza humana aplica para todo ser humano, sea político, empresario o consumidor. La gente olvida que un burócrata tiene las mismas tentaciones, vicios, avaricia, deseo de placer material, debilidades, etc., que la persona promedio que vemos en la calle. Uno de los grandes errores de todo aquel quien cree en la intervención del gobierno en la economía, es creer que el político se comporta como si buscara el bien común y no de manera egoísta como el resto de las personas. Si el político buscara el bien común, serían innecesarios los controles administrativos.

Nadie ha hecho más énfasis en esto que James Buchanan con su corriente de pensamiento Public Choice, por lo que recibió el Premio Nobel de Economía en 1986. Si al político, como a cualquier ser humano, se le da poder discrecional, lo más probable es que utilice ese poder en beneficio propio y de los suyos antes que del bien común. No está mal pensar que el lobo es carnívoro y tratarlo como tal. El error es tratar al lobo como si fuera herbívoro y “sorprendernos” cuando vemos al lobo cazando ovejas.

Es por esta razón, que la política monetaria no debe manejarse de manera discrecional. Desde la proliferación de la creación de la Banca Central en todo el mundo a principios del siglo XX, los economistas se han opuesto enfáticamente al manejo discrecional de la política monetaria. Henry Simons (1936): “Rules Versus Authorities in Monetary Policy”; Friedman (1948): “Un Programa Monetario y Fiscal de Estabilidad Económica”; Thomas Sargent (1975): “Rational Expectations and the Theory of Economic Policy”; Kydland Finn (1977): “Rules Rather than Discretion: The Inconsistency of Optimal Plans”; Robert Barro (1986): “Rules versus Discretion”; Robert E. Lucas (2001): “Recent Advances in Monetary-Policy Rules”.

El objetivo debe ser eliminar la discrecionalidad, no de mejorar la transparencia de su ejercicio y el mejor antídoto en contra del poder discrecional es la libre competencia. El poder político se ve minimizado por la libre competencia y es por eso que el político la detesta. No es casualidad que la dictadura de Pinochet en Chile haya terminado después de que se aplicaran las políticas liberales de los Chicago Boys y que Venezuela haya entrado en dictadura después de suprimir la libertad económica.

No hay nada en la ciencia económica que justifique la administración del tipo de cambio por parte del Banco Central ni mucho menos que se maneje de manera discrecional. Mi madre me dice que “la reina no sólo debe ser casta sino también aparentarlo”. Si el Banco Central desea hacer una política monetaria honesta, debe también aparentarlo. Por eso el Banco Central, debe abandonar la discrecionalidad en el manejo de la política cambiaria. Debemos liberalizar de inmediato el tipo de cambio para tenerlo libre de tentaciones porque, en “arca abierta, hasta el justo peca”.
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Publicado el 18/FEB/2014 en el diario La Prensa Libre (Costa Rica)
http://www.prensalibre.cr/la_economia/98910-el-dolar-libre-de-tentaciones.html

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