El proteccionismo perjudica el desarrollo

José Joaquín Fernández Capitalismo, Costa Rica, David Ricardo, Hong Kong, José Joaquín Fernández, Liberalismo, Libre comercio, Singapur Comments

Por José Joaquín Fernández. Miembro de la Mont Pelerin Society.

¿Le conviene a un país ser autosuficiente o es mejor optar por el libre comercio? ¿Nos beneficia o perjudica el proteccionismo? Durante el periodo comprendido entre los siglos XVI al XVIII la “teoría” económica dominante fue el Mercantilismo que argumentaba que la riqueza de una nación estaba vinculada a la acumulación de Reservas Monetarias. Esto se logra estimulando artificialmente a las exportaciones y desincentivando a las importaciones por medio de cuotas o aranceles.

En 1817, David Ricardo publica “On the Principles of Political Economy and Taxation” en el que expone, en el capítulo VII, su teoría de las ventajas comparativas donde compara las consecuencias del proteccionismo contra las del libre comercio. La conclusión es que el libre comercio es lo que más conviene a cualquier país, bajo cualquier circunstancia, sin importar el nivel de desarrollo económico y social del país que lo aplique. Esta teoría demuestra que el proteccionismo perjudica a cualquier país que lo plique; refutando así las falacias del Mercantilismo. A la fecha, ningún economista ha demostrado error alguno en la teoría de las ventajas comparativas (*).

Esta teoría supone un avance en relación a la teoría de las ventajas absolutas desarrollada por Adam Smith en su libro “La riqueza de las naciones”. Para Ricardo, sin importar si el nivel de desarrollo económico de un país, éste siempre ve incrementado su nivel de riqueza si opta por el libre comercio.

La evidencia empírica es consistente con la teoría de David Ricardo. Según el Banco Mundial, y usando la tasa arancelaria promedio sin ponderar como indicador de apertura comercial, para el año 2012, Singapur y la Región Administrativa Especial de Hong Kong, tenían la mayor apertura comercial del mundo con un arancel promedio de 0.0%. Luego de la II Guerra Mundial y hasta la fecha, estos países han optado por el más absoluto libre comercio con resultados sorprendentes. A principios de la segunda mitad del siglo XX, tanto Hong Kong como Singapur eran más pobres que Costa Rica y a la fecha, el Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita de Hong Kong es semejante al de Reino Unido. Por su parte, Singapur supera hoy al INB de Reino Unido en un 30%.

Costa Rica, por su parte, optó en la década de 1960 por el modelo proteccionista de sustitución de importaciones, que fuera promovido por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL). Dicho modelo dio origen a la crisis de los 80, a la década perdida y al problema de insolvencia para honrar los pagos de la deuda externa. Hoy, gracias a la socialdemocracia y al proteccionismo, Costa Rica tiene un vergonzoso INB per cápita de un poco más de una quinta parte de la de Reino Unido.

Es importante destacar que dentro de los países con tradición más opuesta al libre comercio encontramos a Irán, Djibouti, Chad, Congo, Etiopía, Cuba y Kenya. Claramente los países cerrados al comercio no son ejemplos de desarrollo económico ni son el destino favorito de los inmigrantes que buscan mejorar su nivel de vida.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Chile ha sido el único país exitoso en las últimas décadas en la reducción significativa de la pobreza en América Latina. En 1990, la tasa de pobreza era del 38.4% y para el año 2006 la misma se había reducido a 13.7%. No cabe la menor duda de que el éxito de Chile obedece a las políticas de libertad económica implementadas algunas décadas atrás, las cuales fueron sugeridas por los Chicago Boys. Parte fundamental de éstas medidas fueron la apertura unilateral y el libre comercio.

El concepto de las ventajas comparativas parte de la idea de que si cada cual se dedica a producir aquello en lo que es más productivo y comercia el excedente, todos terminan consumiendo más de lo que podrían consumir si cada cual se dedicara a producir de manera autosuficiente. El proteccionismo reduce el Producto Interno Bruto (PIB) porque emplea recursos en actividades no rentables, que bien podrían estarse utilizando en actividades que sí son rentables. Con el proteccionismo, hay una reducción en el PIB  equivalente al costo de oportunidad del empleo de recursos en actividades subsidiadas. Pero no solo la producción se ve afectada con el proteccionismo; también el nivel de ingreso se ve perjudicado. El proteccionismo encarece el nivel de vida en general, lo que equivale a una reducción en los salarios.

Dado lo anterior, todo Gobierno inteligente y sensato buscaría la libertad económica y, en particular, la apertura comercial unilateral como modelo de política económica a seguir. América Latina, en general, tiene un largo camino por recorrer para llegar a los niveles de apertura comercial de Hong Kong o Singapur. Propongo reducir cada partida arancelaria, sin discriminación, en un 20% cada seis meses de modo que en un plazo de 2 años y medio tengamos arancel de cero; es decir, un verdadero libre comercio.
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(*) Video complementario de 5 minutos:
Teoría de la ventaja comparativa”.
Por Antonio Benito Benito, -Universitat Politècnica de València

Lectura recomendada:
La magia y el misterio del comercio
Por Rigoberto Stewart, Ph.D.

Sepamos ser libres“,
Por José Joaquín Fernández.

Publicado el 27/MAY/2014 en el diario La Prensa Libre (Costa Rica)

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