¿Cómo hemos prosperado y la cooperación humana?

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Por: Esteban A. Gamboa Bermúdez.

Si vamos al parque metropolitano La Sabana un domingo o caminamos un día después de las 8am y hasta las 10pm incluso por la avenida central, notaremos las diferencias entre nosotros y aun así podemos decir que la gran mayoría somos esencialmente decentes. Y una parte importante, la cual no notamos con facilidad, es que socialmente todos perseguidos un objetivo básico, la prosperidad. Todos queremos que nuestras familias prosperen, que nuestras comunidades prosperen, que la sociedad prospere. De igual forma nos entristece el sufrimiento, las dificultades, esperamos que los necesitados o perseguidos estén mejor, es decir, todos vemos con dolor en el alma los acontecimientos en Israel, en Nicaragua y Venezuela, bueno excepto los disputados del Frente Amplio y el gobierno de turno.

¿Qué hacemos para alcanzar esa prosperidad? Aquí es donde diferimos, en cuales arreglos sociales, logran mejor, esos objetivos comunes.

Es aquí, donde podemos apoyarnos en la historia, apreciando los medios más efectivos para lograr nuestros fines comunes y no perdernos tanto en “como”, hablar más del “que”. Mises escribió, que la economía debía dejar de ser esotérica y para un grupo pequeño, privilegiado, de esta manera “la economía se ocupa de los problemas fundamentales de la sociedad, entonces nos concierne a todos y debería ser un estudio principal y para cualquier ciudadano”.

Pero cómo hemos prosperado, cómo hemos llegado a este nivel de vida, se podría hacer un recuento de situaciones sucedidas, por ejemplo, el ser humano de 1000 A.C., era pobre sin lugar a dudas, se esforzaba mucho para proveer de comida y sobrevivir a enfermedades, incluso 500 años más adelante en las sociedades griegas clásicas seguían con hambre y pobres, aun avanzando otros 500 años ya entrados en la era después de Cristo, específicamente en la llamada “Era oscura” los seres humanos seguían pobres, pero hacía en siglo VIII y de allí en adelante nuestra vida y la prosperidad nunca han dejado de ir hacia arriba, se conoce como el fenómeno del “palo de hockey” de la prosperidad humana.

Podemos medir ese desarrollo humano de muchas maneras pero uno de los indicadores más usado es la expectativa de vida, antes de la revolución industrial este indicador era de 30 años ahora es de 80 años y más, de igual forma uno de cada cuatro niños moría antes de los 5 años hoy es de uno por cada 200 nacimientos, hoy crecemos 4 pulgadas más en promedio, debido a una mejor nutrición que hace 250 años, se erradicaron enfermedades como la viruela en 1977, tenemos techos fuertes sobre nuestras cabezas, pisos firmes bajo los pies antes eran de paja y tierra, la calles y alcantarillas eran a cielo abierto, no existían baños, nuestros ancestros comían avena y usaban ropa interior hecha en casa, ahora una gran parte de la población menos afortunada tiene electricidad, inodoros, refrigeradores, televisores y ropa interior barata y fácil de lavar. Somos por mucho más afortunados que nuestros antecesores.

Otra diferencia es que nuestros antepasados, antes de la revolución hacían su propia ropa y cultivaban su propia comida, hacían sus propias casas, casi de cero, hoy en día consumimos gran cantidad de productos, servicios y alimentos de los cuales no sabemos a ciencia cierta cómo se fabrican. En esta era industrializada nuestra rutina diaria es un viaje alrededor del mundo nos ponemos ropa de marcas francesas, británicas, estadounidenses y tenemos autos ideados en Asia, ensamblados en México o Estados Unidos, hablamos por celulares chinos, japoneses y gringos. Pasamos de hacer muchos objetos nosotros mismos, de tener múltiples destrezas o trabajos, a tener sólo un trabajo.

Vivimos en un tiempo donde normalmente un individuo tiene un solo trabajo, entonces mientras producimos sólo un producto o servicio, al hacer sólo un trabajo, cada uno de nosotros podemos consumir muchos productos o servicios, que requieren muchos trabajos para ser producimos.

Como se genera la prosperidad, fue la pregunta que dio paso a la economía, de aquí salta el nombre de una de las grandes obras de la economía “Una investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones” por Adam Smith, publicado en 1776, el autor trata de entender la causas de la prosperidad que empezaban asomarse, aunque el hambre y la pobreza eran normales a finales de siglo VIII las masas empezaron a disfrutar de las riquezas una vez reservadas solamente para la nobleza, es este fenómeno el que Adam Smith trata de entender. Ahora más bien tratamos de comprender las causas de la pobreza en vez de las situaciones que traen prosperidad.

“El hombre es un animal social” escribió Aristóteles alguna vez. Las personas no solo necesitan de las relaciones de amistad por las necesidades espirituales, de afecto o compañía, sino también la cooperación es vital para suplir necesidades materiales. Cuanto más cooperemos los unos con los otros el alcance de esa cooperación será mayor y más abundantes serán los deseos de todos. Esa es la consiga base de la conciencia humana y este hecho la base de toda la sociedad. La cooperación, especialmente a través del intercambio voluntario o “libre comercio”, crea una interdependencia económica que fomenta la paz, la confianza mutua y la amistad, sino que lo diga Trump dando la mano a su contra parte de Corea del Norte en Singapur en días pasados, uno de los países más libres, económicamente hablando.

Para que exista una abundancia de productos básicos y dispositivos tecnológicos variados es necesaria la cooperación productiva de muchas personas alrededor del mundo, sólo así es posible sostener los niveles de vida modernos, la fabricación de un simple lápiz, implica una red mundial de cooperadores que ni siquiera se conocen. Sólo el mercado puede coordinar la colaboración de tantos extraños.

El comercio integra a toda la sociedad, todas las asociaciones: la familia, los grupos religiosos, las organizaciones benéficas, los clubes, las sociedades de ayuda mutua, etc. La sociedad brinda ayuda y seguridad al individuo. Sin embargo, nos han hecho creer falsamente que el Estado puede ofrecer esto y mucho más. El gobierno a menudo elimina las instituciones voluntarias o las hace a un lado, y al final en buen tico diríamos “ni presta el hacha, ni corta la leña”. Lo cierto es que la libertad fortalece los vínculos sociales, la cooperación generalizada, camaradería y armonía, es una mentira que la libertad sea egoísta y antisocial.

Es así como la revolución industrial, con la división del trabajo y la cooperación entre individuos de las sociedades nos lleva o nos trae al presente a ser muchísimos más ricos que nuestros antepasados, a consumir muchos productos y servicios, con tan sólo tener un trabajo en la mayoría de los casos, es decir con solamente producir un producto.
Deberíamos centrarnos en como cooperar para encontrar la causas de la prosperidad antes de tratar de sacar de la pobreza a la personas, sino les damos las oportunidades y condiciones para producir riqueza, nunca saldrán.

El Estado les quita riqueza a otros, vía impuestos, incluso a esos que menos tienen, con la promesa de sacarlos de la pobreza, lo que se convierte en un ciclo y nos tiene hace años en vergonzoso 20% de pobreza. Chile bajo los niveles de pobreza de 40% a 5%, lástima que nuestro presidente fue a Europa aprender sobre un índice que mide la pobreza y no a Chile para ver cómo se disminuye, hasta más barato hubiera salido en pasaje.

Entonces, como es que si el Estado no quita riqueza a todos, puede a la vez sacar a esos que les quita de la pobreza, lo cierto es que no puede. Lo único que puede sacarnos de la pobreza, es la libertad, cual libertad, la de producir, a partir de que, de lo que nuestro, de nuestra propiedad y el respeto a esa propiedad, sea un carro, un lote, un garaje, una casa, una habilidad, un conocimiento. Cooperando y supliendo necesidades del mercado, con productos y servicios de calidad, en un ambiente económico donde las tasas impositivas bajas permiten bajos costos de producción (bajos precios de bienes y servicios), permiten el ahorro (podemos ahorrar y capitalizarnos) y permiten la inversión extranjera o bien el emprendedurismo (lo cual genera oportunidades y trabajos).

Libertad y Pura vida!

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