Coalición anti-PAC, ¿se vale ganar por ganar?

Antonio Fernández Liberalismo Leave a Comment

La idea de unir a varias fuerzas de “derecha” bajo una misma bandera o bloque para poner un alto al Partido Acción Ciudadana (PAC) de Costa Rica en las elecciones nacionales del 2022, al menos de primera entrada, no suena mal.

Después de todo el PAC, mediante su gobierno de “unidad” del 2018, logró aprobar un plan fiscal que prometía dos cosas: aumentar las cargas impositivas a los contribuyentes y contener el gasto del Estado.

El impuesto de valor agregado (IVA), la factura electrónica, obligaciones para las personas jurídicas y mayor persecución y vigilancia de Hacienda, así como una Caja Costarricense de Seguro Social (C.C.S.S) que no perdona y busca cobrar retroactivos a trabajadores independientes, han generado ingresos frescos al Estado pero a cambio, han ocasionado el cierre o paso a la informalidad de miles de empresas y trabajadores independientes.

Lo anterior generando más desempleo y ocasionando un efecto dominó en la economía, ya que cuando algunos cierran operaciones otros proveedores e intermediarios sufren. Las personas que pierden empleo o su fuente de ingresos, entran en modo de supervivencia y obligatoriamente cambian hábitos de consumo.

Sin embargo, todo ese sacrificio del contribuyente y del sector productivo valió muy poco. Con seis meses de aplicar el IVA y otras cargas impositivas, el déficit fiscal del 2019 cerró en 7% del producto interno bruto (PIB), uno de los más altos de la historia en Costa Rica.

Hay quienes dicen que se requiere de más tiempo para ver los “efectos positivos” de la reforma fiscal, pero lo cierto del caso es que el gobierno ha sido omiso en la contención de gasto, aplicando la regla fiscal de forma antojadiza, aumentando plazas públicas de manera considerable, haciendo compras y gastos dudosos, convirtiendo ahorros en nuevos gastos y buscando desesperadamente excusas para endeudar aún más al Estado.

El recién llegado ministro de Hacienda, lejos de procurar poner la casa en orden, tiene ocurrencias que atentan contra la privacidad y la libertad, tales como el levantamiento del secreto bancario, con el objetivo de ocasionalmente lograr meterle más la mano en el bolsillo al maltratado contribuyente.

Tomando en cuenta todo lo anterior, sumado a las condenas por estafar al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) que sufrió el auto proclamado partido de la “austeridad” y la “ética”, es deseable que el PAC no vuelva a gobernar. Existe además, una tendencia histórica que nos dice al menos desde 1948 ningún partido en Costa Rica ha gobernado por más de 2 periodos consecutivos. Aunque esto no sea ninguna garantía, si es una tendencia interesante.

Una cura peor que la enfermedad

No tengo la menor duda de que existen muchos sectores dispersos que coinciden en que el PAC debe ser relevado en el 2022. Pero el mismo PAC llegó al gobierno en el 2014 no tanto por su brillo propio, sino por un rechazo a un tercer gobierno consecutivo del Partido Liberación Nacional (PLN), tal y como dicta la tendencia histórica de Costa Rica.

El PAC nunca ha sido particularmente un partido fuerte estructuralmente. Tiene malos resultados en las elecciones municipales, obtiene pocos diputados (máximo 10) y gana en segundas rondas.

Las razones que llevaron a muchos electores a votar por el PAC fueron evitar “un mal mayor”, ya fuese otro gobierno del PLN (en 2014) o a un supuesto “gobierno fundamentalista” del Partido Restauración Nacional (PRN) en el 2018.

No podemos afirmar o suponer que con Fabricio Alvarado (candidato del PRN en el 2018) habríamos estado mejor o peor, pero si podemos decir de manera objetiva, es que tanto en déficit fiscal, desempleo, tasa de homicidios y crecimiento económico, hemos estado peor con los últimos dos gobiernos del PAC que con otros gobiernos del PLN o Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) en el pasado.

Afirmar que la “cura” al bipartidismo (la llegada del PAC al poder) fue peor que la enfermedad (gobiernos del PLN y PUSC desde 1982 hasta 2014) no es para nada antojadizo, sino una realidad palpable con números.

Coalición de derecha

Un diputado del PUSC propone que, con el fin de evitar un tercer gobierno del PAC, se debe formar un bloque de derecha para hacerle frente al PAC en las elecciones nacionales del 2022 en Costa Rica.

¿Quién debe liderar esa coalición y qué significa ser derecha? Siendo el PUSC uno de los partidos con mayor cantidad de diputados y mayor organización territorial, superado únicamente por el PLN, y viniendo la propuesta de un diputado de ese partido, podemos suponer que el PUSC sea quien proponga ser líder de esta coalición.

Durante el bipartidismo del PLN y PUSC, la política de Costa Rica se caracterizó por un notorio asistencialismo usado como moneda electoral (ayuda a cambio de votos), creación de muchas instituciones y plazas públicas, mercados cautivos y una obsesión por regular todo lo que funcione bien sin regulación.

Desde el punto de vista económico, ni el PLN, ni el PUSC, ni mucho menos el PAC pueden considerarse de derecha, ya que son evidentemente muy socialistas.

¿Por qué un partido de tendencia socialista/estatista como el PUSC, que además fue aliado clave del “gobierno de unidad” del PAC en el 2018, ahora nos propone una coalición de derecha?

Motivados por un reconocido liberal del ala progresista (liberalismo progresista), algunos liberales han vuelto su mirada al PUSC. Pero cuando todo pintaba bien para los liberales, esta figura liberal del PUSC ha catalogado de autoritarios a Bolsonaro y Bukele, y criticado a Trump hasta el cansancio.

Si bien es cierto que ni Trump, ni Bolsonaro, ni Bukele son estrictamente liberales, si podemos decir con certeza que son de derecha y sumamente incómodos para las izquierdas locales.

¿Una coalición de derecha con un partido tradicionalmente de izquierda, que ataca a otros gobiernos de derecha en el continente y que además fue co-gobierno durante la segunda administración del PAC?

Los que amamos la libertad y deseamos prosperidad para los costarricenses debemos unirnos pero no únicamente para sacar al PAC del poder, lo que realmente debemos eliminar es esa tendencia política socialista que nos ha generado un Estado gigantesco, ineficiente, corrupto y enemigo de la clase productiva.

¡Ganar por ganar no es suficiente!