Carta pública de Andrés I. Pozuelo al Presidente Carlos Alvarado

Andrés Ignacio Pozuelo Liberalismo Leave a Comment

Señor
Carlos Alvarado
Presidente de la República de Costa Rica:

“No hay almuerzo gratis”, dice el eslogan. Pero desde los inicios de la gran expansión monetaria en el 2009, los Ticos hemos estado viviendo, no de gratis, pero sí de prestado; y dado que no hemos logrado aumentar la productividad lo suficiente como para que ese almuerzo lo podamos pagar en el futuro, alguien nos cobrara la factura en algún momento. Es por esta razón que me permito darle mi visión del problema que se nos presenta.

Costa Rica es una economía que se descapitaliza muy fácilmente. Y cuando hablamos de descapitalizacion, hablamos de la separación del capital financiero disponible en ahorros, lejos de las organizaciones tecnológicas productivas del país, y con destino, a una nube financiera especulativa. Este fenómeno se da, porque los costos de transacción empresariales aumentan a tal nivel, que es menos riesgoso buscar inversiones pasivas en bonos del gobierno, que invertir en nuevos procesos productivos. El costo de transacción más perverso de todos, es el costo de incertidumbre y que se aumenta con las altas tasas de impuestos, regulaciones engorrosas o amenaza de inflación.

En nuestro país, la sombra de un paquete fiscal recién aprobado aún se mantiene, dado que su implementación y total impacto aún está en proceso. En el momento de entrar en vigor en su totalidad, el costo de incertidumbre se convertirá en un costo real, que será internalizado de manera casi inmediata en las decisiones de inversión, y que de hecho ya está impactándonos con la desaceleración que estamos experimentando.

Tradicionalmente hemos contrarrestado esta continua tendencia a la descapitalizacion, atrayendo inversión extranjera directa en zona franca o inversión turística. Pero esta inversión ya está dando señales de debilitamiento. Si este gobierno no actúa de manera eficaz y rápido, podríamos estar entrando en un ciclo de recesión con amenaza de inflación muy pronto.

Cómo poner una economía a crecer a un mínimo de un 5%, generando prosperidad para todos en el camino, debería ser la prioridad del gobierno; y no aumentar los niveles de coerción fiscal o regulatoria. La única manera de lograrlo es haciendo exactamente lo opuesto a lo que hemos venido haciendo durante los últimos años. En lugar de aumentar las tasas y la complejidad fiscal, la mejor opción es bajar tasas y simplificar los impuestos; en lugar de seguir fortaleciendo instituciones improductivas, es mejor cerrarlas; en lugar de regular más la educación, la opción es aumentar las posibilidades de elección e incorporar programas más prácticos y accesibles; en lugar de seguir protegiendo industrias y actividades agrícolas improductivas, conviene abrir los mercados para aumentar las opciones de consumo.

La mesa está servida en Costa Rica, para un colapso económico sin precedentes, que podría destruir todo una clase empresaria nueva, que aún es vulnerable. Los incentivos para invertir y producir en Costa Rica se reducen, mientras los incentivos para especular o vivir del estado se aumenta. En las esferas burocráticas y políticas, el empleo público se presenta como una constante irremediable, y se presume que el empresario es un evasor y un factor infinitamente resiliente, mientras se crean leyes y se aumentan impuestos, que restringen su libertad de acción y creación en los mercados. Aún cuando el empresario quiere hacer las cosas de acuerdo a la ley, la complejidad fiscal y regulatoria aumentan el riesgo de fracasar. Pero los factores de producción originales no son indestructibles y podrían desaparecer sin anunciar.

El consumo baja, porque la inversión baja. El consumidor nunca es tan racional como el inversionista, pero cuando recibe una señal de que algo anda mal, porque las expectativas de los empresarios son malas, el consumidor ajusta su gasto. Es por esta razón que una reactivación económica siempre debe comenzar con una mejora de los incentivos para la inversión y no con políticas que incentivan solo el gasto y el endeudamiento personal.

Por otro lado, por más que queramos, esta economía no crecerá con ilusiones de descarbonizacion, dado que para crecer hay que emitir CO2 y mucho, así como lo han hecho las economías industrializadas en el pasado en su proceso de crecimiento.

Con todo esto en mente y esperando que perdone mi atrevimiento, le pido que me otorgue una audiencia para proponerle algunas acciones inmediatas para incentivar la inversión a mediano plazo en Costa Rica.

Esperando su respuesta, se despide atentamente su servidor;

Andrés Ignacio Pozuelo Arce