¿Azul o naranja? El combate entre conservadurismo y progresismo

Miguel Ángel Nouel Liberalismo Leave a Comment

Hay una grieta en la derecha mundial, ampliamente conocida por los astutos estrategas que militan para el marxismo moderno, es una herida que aqueja al elefante y que hace que su trompa se pelee con su cola, hablo de los temas socio-culturales. Mientras la izquierda camina firme y alineada, a pesar de la disonancia de sus voces, la derecha parece un trineo tirado por perros en estado de ebriedad, cada uno halando para su lado y parecen cada vez más notorias dos facciones, los conservadores y los “progres”.

Un estudio conducido por el National Institute of Health el 2011 (1), observó que existen diferencias neurológicas observables entre los cerebros de personas conservadoras y liberales (progresistas en la acepción latinoamericana), es decir, aparte del entorno cultural, parece que existen predisposiciones biológicas que influyen en nuestra orientación política, al menos en temas sociales. Algunas personas son más arriesgadas a probar nuevas ideas y experiencias y tienen menos aversión a los riesgos inherentes a caminar en terreno desconocido, otras personas son más dadas a cuidar el patrimonio cultural y social que tanto les ha costado a los antepasados lograr para nosotros, y miran con suspicacia a quienes pretenden suplantar instituciones sociales que funcionan con otras de las que se conoce poco, sobre todo si quienes intentan innovar cuestionan el sistema de valores que hace a la sociedad actual funcionar mejor que en tiempos pretéritos.

Naranja y azul.
Los progresistas (Usualmente representados por el naranja), son críticos del status quo, observan los problemas sociales y atribuyen su causa a instituciones sociales y sistemas de ética y poder tradicionales, cosas como las religiones, la familia nuclear, los roles de género, entre otros son cuestionados. Los progresistas, como Penélope en la Odisea, deshacen el tejido de la sociedad y buscan retejerlo en una configuración tal que permita que algunos estilos de vida antes rechazados, puedan encajar, y que algunas injusticias reales puedan ser solventadas. El teórico social Michel Foucault dedicó su trabajo a cuestionar la ética tradicional y el poder, es por ello que encontró gran comodidad en el marxismo, de naturaleza rebelde, al igual que muchos intelectuales antes que él (De Beauvoir, Adorno, Marcuse, Engels, Gramsci), pero la obra de estos, ha trascendido los círculos de izquierda, ya que ideologías aparte, existen problemas socioculturales reales que sí tienen relación con las formas tradicionales.

Los conservadores (identificados muchas veces con el azul) son el Vishnú de la tradición, los preservadores, más que pesimistas son personas con un gran sentido de prudencia ante las amenazas a los cimientos de lo que ha tomado milenios construir. De una forma similar a los judíos, los conservadores recuerdan su historia, quizás por tradición más que por crecimiento intelectual, sienten orgullo por nuestro alejamiento de la barbarie, por el progreso económico y cultural, hacen notar las virtudes e instituciones que nos han permitido trascender innumerables escollos y convertirnos en mejores seres humanos. Exponentes del conservadurismo como Sir. Roger Scruton celebran la “High Culture” de los clásicos como Bach, Rembrandt, Michelangelo y advierten de la colonización cultural de la izquierda, la cual es real, y puede evidenciarse en los escritos de Gramsci, los teóricos críticos de Frankfurt y su similitud con la narrativa del cine y televisión mainstream contemporáneos, inclusive, el ex-agente de la KGB soviética Yuri Bezmenov (2) reveló que la mayor parte de la actividad de dicha agencia consistía en infiltración y sabotaje cultural de occidente.

Los pecados de ambos colores.
Si hablamos de pecados comunes, podríamos señalar que tanto conservadores como progresistas tienen en sus filas militantes que pretenden usar el poder del estado para promover y hegemonizar sus posturas, llevándole a tener apetito por el estatismo y la regulación para forzar su visión de mundo a la sociedad de forma colectivista. Esta observación fue hecha por el mismo Frederick Hayek, en su libro “Los fundamentos de la libertad”, donde explica en detalle el por qué no se consideraba conservador, pero es aplicable también al progresismo, el cual no era tan preponderante en tiempos de Hayek. Los conservadores han protagonizado penosos episodios de imposición de tradiciones que resultan dañinas a las libertades de muchos individuos, inclusive hasta hace pocas décadas habían leyes contra la sodomía, que castigaban con la castración química a personas homosexuales, siendo el caso del matemático Alan Turing el más famoso, también se sometía al ostracismo a los nacidos fuera del matrimonio, yo mismo presencié el escarnio público de divorciados, y otras formas de irrespeto y violación de las libertades de las personas. A mi modo de ver, los excesos del conservadurismo crearon terreno fértil para que la izquierda impulsara la contracultura en los 60s.

Por otro lado, los progresistas han estado muy activos infiltrando la academia y las artes. Cada vez vemos más películas con evidente correctismo político en favor de la diversidad racial obligatoria, el feminismo de tercera ola, la diversidad de orientación sexual forzada, la imposición del enfoque de género y más peligroso aún, la creación de leyes con privilegios especiales para algunos miembros de la sociedad, la presión por modificar el lenguaje, y la revisión del debido proceso, en detrimento de las libertades de algunos sectores de la sociedad. Es mi observación, que la mayoría que los progresistas tienen buenas intenciones, su móvil es casi siempre reivindicar las libertades de ciertos grupos sociales que ciertamente han tenido situaciones históricamente difíciles, pero en su labor justiciera, muchas veces caen en la trampa de grupos con intereses ulteriores, y son incapaces de ver la manipulación de la que son objeto, quizás por su fe ciega en el cambio per sé, más que una persecución del progreso con razonamiento crítico. Quienes aceptan las leyes de cuota de género en las empresas, buscan que las mujeres puedan acceder a más espacios en el mundo laboral, pero suelen obviar o desconocer el hecho de que para lograrlo, se están violando los derechos de hombres que quizás estén mejor preparados, por otro lado, recargan de gastos a las empresas ya que tienen que invertir más recursos en lograr estos objetivos de cuota, lo que pocos saben es que esas leyes son impulsadas por gente que pretende vivir de las consultorías de diversidad, así como de las instituciones del estado creadas para aplicar estas leyes.

El diálogo perenne.
El espectro político es más complejo que un juego de televisión con dos equipos de colores que brincan la cuerda y se golpean con porras de gomaespuma, las personas no somos azul o naranja puro, sino más bien un continuum que se compone de todas las conclusiones que hemos tenido hasta el momento respecto a ciertos temas. Para algunos seremos muy conservadores, mientras que, para otros, muy progresistas, eso es inevitable.

Sabiendo pues, que conservadores y progresistas han tenido aciertos y errores, sería sensato concluir que la raza humana necesita mantener un diálogo activo entre la visión de mundo tradicional y las nuevas posturas, de esta forma, podremos preservar los mejores aspectos de nuestra civilización, fomentar el pensamiento crítico y cambiar los detalles dañinos de la misma, como lo hicieron nuestros antepasados.

Si la derecha latinoamericana quiere vencer a la izquierda, debe administrar mejor el tiempo que dedica al debate entre progresismo y conservadurismo, reconociendo que tiene personas valiosas con posturas diferentes en ese espectro, pero que guardan en común opiniones afines referente al manejo político y económico del país, así como la libertad del individuo y la búsqueda del estado chico y eficiente. En este sentido, sería más sabio construir puentes entre nosotros y embestir contra el verdadero adversario.


(1) National Institute of Health – Political Orientations Are Correlated with Brain Structure in Young Adults (2011)

(2) Former KGB Agent Yuri Bezmenov Explains How to Brainwash a Nation (1983)

Si le gustó, compártalo: