Ataque a la República

Sergio Villalta Costa Rica, Liberalismo Leave a Comment

Por: Sergio Villalta

En el pasado mes de junio el Presidente Carlos Alvarado conformó una “Comisión de Notables” la cual se integró por trece personas. Entre sus miembros se encuentran a tres exdiputados, un exvicepresidente, una ministra y diversas personalidades del mundo académico.

Se informó por la prensa que la “Comisión de Notables” tenía la misión de presentar una serie de “Reformas del Estado en función de mejorar la gobernabilidad del país.”

No es la primera vez que un Gobierno crea una comisión para que presente “Reformas del Estado”. Ya en la administración de la expresidenta Laura Chinchilla (2010-2014) se conformó una “junta de notables”, que presentó un informe en el mes de enero del 2013 con aproximadamente unas 100 recomendaciones.

Entre los miembros de la anterior “junta” se encontraba el actual Ministro de la Presidencia. Las recomendaciones de la anterior “junta de notables”, como la de aumentar el número de diputados hasta 87, pasaron a la historia sin pena ni gloria y ninguna fue aprobada.

I. Las primeras propuestas

El día 31 de enero la actual “Comisión de Notables” presentó mediante el Ministro de la Presidencia un conjunto de propuestas para modificar el Reglamento Legislativo.

Ya existe en la corriente legislativa un proyecto para reformar el Reglamento de la Asamblea Legislativa. La recomendación de la “Comisión de Notables” parecía ser un esfuerzo para modificar el proyecto 21.116, cuyo propósito es también reformar ese reglamento y que ya se encuentra en trámite.

Cuatro días después de ese anuncio del Ministro de la Presidencia, todas las propuestas de los “notables” fueron rechazadas por la Comisión Especial que tramite ese proyecto de ley. (1)

Para sorpresa de muchos el Presidente de la República manifestó tener “poco conocimiento” sobre las propuestas que hacen los miembros de la “Comisión de Notables”. (2) A pesar que el Ministro de la Presidencia fue el encargado de anunciar las reformas el día 31 de enero.

Menos de una semana después el mismo Presidente manifestó que deseaba que en un futuro se volviera a conocer esta misma propuesta de la “Comisión de Notables”. (3)

Sorprende también que en menos de una semana el Presidente tomara distancia, pero días después insistiera en la aprobación de esa recomendación de los “notables”.

Entre las propuestas, la que más escándalo ha provocado, es la que intenta limitar el poder de los legisladores para modificar los proyectos de ley que presenta el Gobierno.

Lo que se intenta con esto es que el Gobierno pueda impedir o restringir las modificaciones que los legisladores puedan hacerle a los proyectos de ley del Poder Ejecutivo.

De llegar a aprobarse esta recomendación de los “notables”, si el Poder Ejecutivo presentara un proyecto de ley, el Presidente y su Ministros podrían prohibirle a los legisladores que le hagan cambios. También podrían aceptar a su discreción solo los posibles cambios que consideren oportunos.

Esto es en realidad una medida para fortalecer el poder de la figura del Presidente (Poder Ejecutivo) y en demérito del poder de los legisladores (Poder Legislativo).

II. La República

En un sentido muy general el concepto de república es lo opuesto a un gobierno injusto. Es un concepto contrario al despotismo o la tiranía.

Se asocia a la república en oposición a la monarquía absoluta. Porque se le tiene como una forma de gobierno regida por principios que limitan el poder del gobernante.

No es de mi interés hacer una análisis y brindar una definición más precisa sobre el significado de la palabra república.

Bastará decir que de manera general se entiende a la república como una forma de gobierno que está organizada de manera opuesta a lo que sería un sistema absolutista

III. La limitación del poder.

Es bien conocido que en la antigua Roma se entendía que la república era la “res publica” o la Cosa Pública. Esto daba a entender que el Senado podía debatir y estudiar sobre los asuntos públicos que eran propios y cotidianos de los romanos. En principio no existía nada ajeno del conocimiento del Senado.

Ya en la Modernidad la república llegó a entenderse como algo aún más elaborado. En palabras sencillas, se puede explicar como la forma de gobierno en la cual existen pesos y contrapesos al poder del gobernante.

Desde luego, la república implica además otras cosas, como la configuración de todos los cargos del Gobierno, no como derechos subjetivos o privilegios, sino como cargos temporales, que no sean por supuesto cargos hereditarios y que en lo ordinario tampoco sean vitalicios.

También implica la limitación en los mandatos o en el número de mandatos consecutivos del gobernante, la prohibición para que el ejercicio de los cargos cree derechos o privilegios a los antiguos titulares, etc. En síntesis, la república conlleva en su espíritu la limitación del poder.

IV. Ataque a la república

Que el Presidente Carlos Alvarado haga como suya la recomendación de los “notables”, para que se limite entre otras cosas, la facultad que tienen los legisladores para modificar los proyectos de ley, es una desvergüenza.

Además, es un intento de abusar del poder que él ejerce como gobernante y es un ataque a los principios que rigen al sistema republicano.

No hay que perder de vista que entre las propuestas existía otra de igual peligro. Como la que pretende modificar los requisitos para que los legisladores presenten consultas de constitucionalidad.

Esto afectaría gravemente la posibilidad para que un proyecto de ley antes de su aprobación, pueda ser revisado y encontrar así posibles roces constitucionales. Esto es un intento para restringir el legítimo control de constitucionalidad.

Estas propuestas consisten en un tosco y abierto intento para debilitar el Poder Legislativo.

Desde que el Barón de Montesquieu escribió su obra “El espíritu de las leyes”, se entiende que debe de existir una separación de poderes y que el funcionamiento de cada uno de esos poderes debe ser autónomo e independiente.

La razón es muy sencilla: todo hombre que ejerce el poder se inclina más temprano que tarde, a abusar de ese poder. El poder se ejerce hasta donde se encuentra un límite.

Sin límite alguno, existirá el abuso de ese poder. Solo una cosa detiene el ejercicio del poder: otra fuerza (poder) de igual magnitud.

Para evitar llegar al punto en que el gobernante abuse de ese poder, es necesario que sus facultades se topen con un límite.

En la vida republicana no se trata de fusionar el poder – por el contrario -, de lo que se trata es de separar al poder, de fragmentarlo y de limitarlo. Por esta razón todo lo que atente contra la sana separación y limitación del poder es un ataque directo al espíritu republicano.