Acabemos con el monopolio de Riteve

Sergio Villalta Liberalismo Leave a Comment

Por: Sergio Villalta

Antes de crearse el monopolio de Riteve a principios de siglo, la revisión técnica de los vehículos se realizaba en los talleres del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) ubicados en La Sabana, Limón, Liberia, Puntarenas y San Ramón.

El servicio que prestaba el MOPT siempre era muy ineficiente y sufría de una lluvia constante de críticas de parte de los mismos propietarios de los vehículos. Eran muy común las críticas sobre la falta de ingenieros mecánicos, las largas filas y la lentitud de todo el proceso.

Una de las primeras soluciones que se intentaron fue sumar los talleres autorizados del INS, para que también prestaran el servicio de revisión vehícular. La idea era descongestionar de esta forma los talleres del MOPT, desde luego, nada de esto contribuyó a mejorar el servicio de manera significativa.

I. En la administración de Miguel A. Rodríguez

Ya el año 1998 el gobierno del expresidente Miguel A. Rodríguez anunciaba por medio de su viceministro de transportes, que las autoridades esperaban en pocos meses iniciar el proceso para buscar una empresa que se encargara de realizar la revisión técnica de los vehículos en todo el país.

En mayo de ese mismo año se anunció que el MOPT, con la asesoría del Banco Mundial y la Agencia Alemana de Cooperación Técnica (GTZ), publicaría un cartel para que una empresa internacional se encargara de la revisión de los vehículos. En ese entonces hasta la misma Cámara Nacional de Transporte anunciaba su apoyo a la iniciativa.

La intención de la administración Rodríguez siempre fue “privatizar” los servicios que el MOPT brindaba en sus talleres. El objetivo era trasladar esa labor a un empresa privada. Pero la intención nunca fue abrir el mercado a múltiples empresas que compitieran entre si para que el consumidor pudiera elegir.

En ese entonces las autoridades del MOPT consideraban esta solución como una de largo plazo y de carácter definitivo, a los problemas de la revisión técnica que hacía el propio ministerio.

II. En la administración de Abel Pacheco

Fue de esta manera como cuatro años más tarde, en julio de 2002 durante el gobierno del expresidente Abel Pacheco, que se le adjudicó el contrato a la empresa Riteve, en calidad de monopolio para que se encargara de la revisión técnica de los vehículos.

Riteve cuyo capital es nacional y extranjero actualmente es parte del consorcio internacional de Applus, que opera en más de 70 países y que se encarga de la certificación y revisión de diferentes clases de infraestructura. (1)

El primer contrato de Riteve estuvo rodeado de varias controversias relacionadas con el proceso administrativo que se llevó a cabo en el MOPT.

Porque esencialmente se trató de la formación de un monopolio en manos privadas. La controversia sobre la conveniencia de tener un monopolio como el de Riteve hizo que el Ministro de Transportes de ese entonces, conformara una comisión para investigar las denuncias que hicieron varios sectores en tal sentido. (2)

III. En la administración de Laura Chinchilla

En el mes de mayo de 2010 el Gobierno de la expresidente Laura Chinchilla anunciaba que deseaba el rompimiento del monopolio de Riteve. La prensa anunció en esa oportunidad que se buscaban al menos dos empresas más para la revisión técnica de vehículos.

Sin embargo, el Ministro de Transportes de ese entonces anunció también que el Gobierno seguiría fijando el precio de las tarifas de la revisión técnica, aunque participaran varías empresas en el mercado.

Por lo que el rompimiento del monopolio en realidad no iba a darle una mayor ventaja a los usuarios, ya que la Administración Chinchilla no renunciaba al control de los precios. (3)

En febrero de 2011 el mismo Ministro de Transportes también anunciaba el rompimiento del monopolio de Riteve. El ministro comunicó en ese momento que el Gobierno deseaba poder licitar el servicio de la revisión técnica y tener más de una empresa compitiendo en ese mercado. Incluso el ministro fue claro en decir que se buscaban “…dos, tres, cuatro operadores” para que existiera competencia. (4)

Sin embargo, en el mes de junio de 2012 el gobierno de la expresidente Laura Chinchilla cambiaba de posición. El Gobierno anunciaba es esa oportunidad que quería renovarle el contrato por diez años más a la empresa Riteve.

Hasta las ultimas horas del día anterior el Gobierno de Laura Chinchilla continuaba en “negociaciones” para que al menos una segunda empresa entrara al mercado de la revisión vehícular. (5)

Finalmente el viceministro de Obras Públicas y Transportes Rodrigo Rivera anunciaba el día 12 de junio que la decisión final era prorrogar el contrato con Riteve en calidad de monopolio.

Según la prensa el Gobierno había cambiado de opinión porque no se quería renunciar al traspaso de equipos y propiedades de la empresa en favor del Estado.

En el primer contrato firmado en el 2002 durante la administración de Abel Pacheco, se había estipulado que la empresa Riteve le cedería el sus equipos y propiedades al Estado si el contrato se renovaba. (6)

Pocos meses después dos diputados denunciaron a la expresidente Laura Chinchilla por los delitos de prevaricato, incumplimiento de deberes y favorecimiento personal. Según la denuncia que hicieron los diputados de ese entonces el gobierno no publicó un cartel de licitación para que se promoviera el mayor número posible de empresas que prestaran el servicio de revisión técnica vehícular. (7)

IV. El monopolio debe acabarse

En el año 2022 el país cumplirá veinte años de tener un monopolio en la revisión técnica vehícular. Ningún monopolio se justifica y el monopolio de Riteve no es la excepción.

Es necesario acabar con este monopolio y permitir que cualquier empresa interesada en brindar este servicio de revisión vehícular pueda hacerlo.

Si los hombres no son libres para intercambiar su propiedad con otros hombres según su voluntad y mejores intereses, entonces en esencia las personas no son verdaderamente libres.

Un monopolio coercitivo, como Riteve que tiene el control de un mercado que está cerrado a cualquier competencia, hace que quienes lo controlan puedan establecer limitaciones y cobrar precios arbitrarios. Algo que de operar en un mercado donde existiere la competencia les sería imposible de hacer.

El intercambio voluntario de la propiedad es la esencia de todo mercado libre. Que no se pueda escoger entre tres, cuatro o más empresas, entre diversos precios y entre diferentes calidades de servicios para que a los vehículos se les realice una revisión – porque el Gobierno lo impide mediante el establecimiento de un monopolio -, no solo es un evidente anacronismo, sino que es una grave limitación a la libertad.

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