Hacinamiento en las cárceles

Jorge Corrales Liberalismo Leave a Comment

Por Jorge Corrales Quesada

Ante justas inquietudes ciudadanas por el hacinamiento en las cárceles, algo que no debe suceder por ser un castigo indebido e impropio de una sociedad civilizada, la respuesta usual de los burócratas es que no hay plata para construir las obras, además de la exitosa oposición de los sindicatos de Albino que impidieron que hubiera una cárcel privada, moderna, en la zona Atlántica, simplemente porque perderían como asociados a los guardianes de las actuales cárceles estatales.

Por eso es sumamente esclarecedor, y ciertamente provoca cólera, ver que hay recursos financieros destinados para ello y que lo que ha sobrado es la desidia de los burócratas en construirlas. Esto lo reseña en La Nación del 19 de marzo, en un comentario titulado “Hacienda critica baja ejecución de presupuesto para construir cárceles: Análisis de Autoridad Presupuestaria entre 2014 y 2017.” Dicha inacción a pesar de que el ´hacinamiento carcelario ronda el 13%, 13 de las prisiones tienen cierre técnico por sobrepoblación (ni un solo reo más puede ingresar a esos centros) y el único centro penal para indiciados debe desalojarse por completo.” Adicione que “el nivel de encarcelamiento aumenta” al pasar de 9.000 reos en el 2012 a más de 14.000 en el 2017.

Según la Autoridad Presupuestario del ministerio de Hacienda, entre el 2014 y el 2017 la partida de bienes duraderos del Patronato de Construcciones, Instalaciones y Adquisición de Bienes (PIAB), ente adscrito al ministerio de Justicia, durante el período 2014-2017 se ejecutó apenas un promedio del 24.5% de lo presupuestado, que en gran parte se usaría para construir cárceles.

La burocracia respondió, ante las críticas, que esas partidas anuales requieren de tiempo para ejecutarse, pero lo cierto es que no se han llevado a cabo en su totalidad en ese lapso de 4 años. Y eso es lo que importa en última instancia. Pero, como es lo usual, atribuyen el problema a la Ley de Contratación Administrativa, pero, aun cuando se permiten contrataciones directas más sencillas, como es el caso reciente del enorme retraso en la construcción de escuelas, simplemente la obra no se hace.

Por eso, plata hay, pero también inutilidad para invertirla y una evidente falta de programación de las obras para las cuales se requirieron los fondos del presupuestos público. Lo triste es que, de 12 proyectos que, de acuerdo con el PIAB, están en proceso y para los cuales hay destinados ₡20.930 millones, sólo uno de ellos, que se ubicaría en La Reforma, genera nuevos espacios, en este caso para mujeres. Los demás proyectos en proceso no son para disponer de más campos, sino para “modelaciones o construcciones de áreas administrativas o de visita infantil, entre otros.”

Claro, una de las razones, nos han dicho los burócratas, para soltar las “golondrinas” es el problema del hacinamiento, por lo que, según lo expuesto, en nuestro futuro no hay previstos más espacios, por lo que debemos esperar que aumente la bandada de golondrinas, pues “no habrá campos y, ante el hacinamiento, mejor soltarlos.”


Publicado simultáneamente en ASOJOD y en PuroPeriodismo.

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