Más recursos en educación pública sin mejoras observables

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Por Jorge Corrales Quesada

No es verdad de Perogrullo citar el gran impacto que tiene dentro del gasto gubernamental el creciente desembolso de recursos públicos a la educación estatal. Me encantaría disponer de información adecuada de una serie de tiempo con los montos absolutos y el porcentaje que del PIB representa el gasto total en educación pública, pero, mi amiga la Internet, no me ayudó a encontrarlos.

Quería ver cómo se ha incrementado dicho gasto en términos en nominales, reales y como porcentaje del PIB, incluyendo tanto al INA como al resto del gobierno en, al menos, los últimos diez años. Fue revelador un interesante artículo del economista Andrés Fernández, titulado “Sí gastamos 8% del PIB en educación”, publicado en El Financiero del 15 de mayo del 2017. De él lo primero que hay que notar es que el gasto usualmente comentado como porcentaje del PIB es el de la educación pública, lo cual deja de lado todo el gasto que los ciudadanos llevan a cabo en educación privada, que sin duda es un monto muy significativo. Así, posiblemente el verdadero gasto de los costarricenses en educación ya es superior al 8% del PIB.

Pero, además, de acuerdo con el economista Fernández, si se incluyera como gasto en educación pública al gasto del INA (y dejando incluso de lado otro gasto que es muy probable que sea en educación, como son FONABE, Avancemos y comedores escolares del MEP), de hecho en el 2015 ya se habría cumplido con el objetivo legal de destinar el 8% del PIB a la educación, pues sería de un 8.17%.

Un informe reciente de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico), que lamentablemente aún no es de acceso al ciudadano, sino que se le entregó al gobierno a principios de este mes, señala que, a pesar de ese esfuerzo nacional para destinar recursos públicos a la educación (sin consideran los recursos privados con tal fin), “Costa Rica ha visto poca mejora en el logro de los estudiantes en los años recientes, a pesar de los significativos aumentos en la inversión…”

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Esto mueve a pensar si el enorme incremento de recursos destinados a la educación ha quedado en deuda con la ciudadanía, además de que son recursos que se podrían haber destinado a otras actividades con rentabilidad mayor, si es que esa rentabilidad en la inversión en educación se habría de reflejar en los resultados de las llamadas pruebas PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), que la OCDE lleva a cabo.

Por ejemplo, según la OCDE, la proporción del gasto en educación dentro del PIB de Costa Rica es de, más o menos, un 6.2% -difiere del porcentaje superior indicado por el economista Fernández- mayor al 5.1% del PIB que es el promedio respectivo de los países de la OCDE y, si se piensa en la notoriedad del alto rendimiento de estudiantes de dos países insignias, Japón y Finlandia, se gasta, en el primero, aproximadamente un 3.2% de su PIB y en Finlandia alrededor de un 5.3% de su PIB.

No obstante, los resultados de esa inversión en educación, estimados a partir de las últimas pruebas PISA (2015), exponen falencias comparativas en cuanto a puntuaciones en áreas cruciales como ciencias, lectura y matemáticas. En tanto que en el 2015 la puntuación promedio aproximada de la OCDE en ciencias fue de 500, la equivalente de Costa Rica fue de, más o menos, 430. En lectura, la puntuación promedio aproximada de la OCDE fue de 496 y, la equivalente de Costa Rica, 442. Y, en matemáticas, la puntuación promedio aproximada de la OCDE fue de 494, mientras que la de Costa Rica es de 404. El informe citado indica que hay “poca mejora” en nuestros estudiantes.

El comentario de La Nación expone dos señalamientos adecuados. El primero, según el informe citado, es que “la inversión en educción requiere de un enfoque definido en resultados, más que en insumos y procesos,” y el segundo, lo expone el señor Andreas Schleicher, director de educación y habilidades de la OCDE, al decir que “…el sistema educativo debe mejorar la forma en que se invierte. …En educación primaria y secundaria, lo fundamental será apostar por la calidad de los docentes” y “en educación terciaria (universitaria)… el desafío no es el nivel de gasto, sino en la gobernanza y la equidad.”

Los recursos públicos hoy invertidos no son una bicoca. En el 2017 los costarricenses -nada más en ellos, dejando de lado fondos gastados privadamente en educación- gastamos aproximadamente unos ₡2.5 billones (dos y medio millones de millones de colones). Por eso, es de esperar que un esfuerzo tan grande genere un mayor rendimiento –al menos en resultados de pruebas comparativas internacionales.


Publicado simultáneamente en ASOJOD y en PuroPeriodismo.

Lectura recomendada:
Abuso e ineficiencia en las universidades públicas.

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