Educación dual: propuesta realista e inteligente

Jorge Corrales Desempleo, Jorge Corrales Comments

Por Jorge Corrales Quesada

Es un hecho la preocupación actual de los ciudadanos ante la difícil situación de la economía y particularmente por el alto desempleo en el país. Esa preocupación aparece reflejada en una encuesta del Centro de Investigación de Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, hecha para el semanario Universidad del 10 de agosto al 3 de setiembre y que la consigna La Nación del 24 de setiembre, bajo el título “60% califica de mala o muy mala la labor del gobierno.”

Concretamente, en dicha encuesta se menciona que, “en cuanto a la economía, aumentó la sensación de que la situación es mala… Entre abril y agosto [del 2015] subió de un 60% a un 72% el porcentaje que desaprueba la [situación] de la economía” y que “el CIEP también consultó a los encuestados cuál es el principal problema del país. El desempleo fue mencionado como la primera respuesta con casi un 30%.”

Debe recordarse que en la última encuesta continua de empleo, que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Censos, se señala que, para el segundo trimestre de este año, “la tasa de desempleo a nivel nacional fue 9,5%… Durante el 2014 y los dos primeros trimestres del 2015 la tasa de desempleo nacional se ha mantenido cercana a 10%, luego de que en el último trimestre del 2013 mostró el nivel más bajo (8,3%) desde el 2010.” Además, en lo que se refiere al importante indicador de desempleo conocido como índice de subempleo, el cual se refiere al porcentaje de la población que está ocupada, pero labora habitualmente menos de 47 horas a la semana, se nos informa en la última encuesta continua de desempleo, que para “este trimestre, el porcentaje de personas ocupadas afectadas por subempleo se estimó en 13.5%.”

Recientemente se le han propuesto al país dos ideas diferentes para enfrentar al problema del desempleo. Una de estas propuestas fue objeto de mi comentario aquí, hace una semana, bajo el encabezado “Plan Estatal de Subsidios a la Contratación Privada de Ciertos Trabajadores”, más conocido como Mi Primer Empleo. Concluí en que muy posiblemente la propuesta de subsidiar la contratación laboral no lograría incrementar el empleo en el país, sino que más bien provocaría una sustitución de trabajadores que la empresa contrataría normalmente, por trabajadores subsidiados bajo dicho programa. No habría una ganancia neta en el empleo.

En cuanto al otro planteamiento, aunque si bien específicamente no lo formuló esta administración, el ministro de trabajo, señor Víctor Morales, concurrió para referirse a él en la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Legislativa. Se trata del proyecto de Ley para la Educación Dual, bajo el expediente 19.378. En dicha ocasión señaló el señor Morales que “el expediente 19378, Ley para la Educación Dual tiene una serie de beneficios, tanto para el sector educación como para los empresarios, lo que impulsaría la economía del país a corto y mediano plazo”. Este proyecto fue inicialmente presentado por el diputado don Otto Guevara en octubre del 2014.

Además, en la administración Chinchilla se había presentado algo similar ante la Asamblea Legislativa: el proyecto Ley para la Regulación de la Educación o Función Profesional-Técnica en la Modalidad Dual en Costa Rica, en febrero del 2014. (Un título horrendamente largo…)

De hecho, el presidente Solís firmó un convenio con la canciller de Alemania, doña Angela Merkel, en junio pasado, mediante el cual se logra la cooperación de esa nación para que ayude al país a forjar un esquema de educación vinculado con el trabajo técnico. Alemania es una nación que desde hace ya bastante rato posee un esquema similar al de educación dual, que se está impulsando aquí.

Diferencias en aspectos puntuales de los diversos proyectos acerca de la educación dual no nos deben alejar de la idea principal, sin importar que haya distintos proponentes de lo que podría ser una muy buena idea. Esto es, sin que sea relevante la paternidad o maternidad del proyecto, lo que debe buscarse es lo mejor de ellos y ojalá llegara un texto mecho mejor que cada uno de ellos en lo particular. En cuanto a lo político, dada la declaración en principio del ministro de trabajo del actual gobierno y provenir los proyectos citados de dos importantes grupos legislativos, es de esperar que sea posible que el país disponga de una buena ley, que nos permita estimular realmente la creación de empleo productivo y, por ende, para lograr un mayor crecimiento de la economía.

Para que se forjen una idea de la trascendencia que tiene una ley como ésta -con algunos detalles que analizaremos luego- me permito transcribir a mis lectores algo, que al respecto recientemente se dio a conocer en un medio periodístico. Señala el señor Kenneth Waugh, gerente general de APM Terminals, su preocupación ante la falta de mano de obra calificada en el país, para llenar mano de obra que necesitará a futuro y puso como ejemplo el caso de soldadores: “Estamos tratando de buscar el talento local, pero es difícil conseguir talento local que tenga experiencia en una obra de esta magnitud.” (“Concesionaria clama por capacitar la mano de obra,” La Nación, 13 de setiembre del 2015.)

Es muy frecuente escuchar este tipo de inquietud proveniente de empresas extranjeras que vienen a invertir al país, acerca de la insuficiencia de personal capacitado -no sólo por falta del idioma inglés, sino de especialidades técnicas. Asimismo, el empresariado nacional ha expresado su deseo de que nuestra fuerza de trabajo se capacite más, a fin de estar a tono con las demandas de nuestro mercado laboral.

Es crucial que, ante el desempleo tan alto que tenemos en la actualidad, se haga un esfuerzo directo y bien pensado para mejorar la calidad de nuestra oferta de trabajo, de manera que la oferta se pueda adaptar a los requerimientos de la demanda en la economía. Lo más interesante es que tal es la naturaleza de la demanda que llevan a cabo los sectores aparentemente más dinámicos de la economía, que propugnan por una fuerza de trabajo más calificada, que esté más capacitada y que tenga experiencia en ciertas labores específicas.

Lo que se conoce como “educación dual” en esencia constituye en la formación de personal laboral en dos partes: una de ellas, la académica, en centros educativos que llamaría como los usuales y, la segunda, que obtengan un aprendizaje técnico en empresas privadas que entraría formar parte de estos programas. Es decir, las empresas se convierten en centros de formación de personal -usualmente para cada una de ellas, según sea su interés y especialidad- en la parte práctica de aquella teoría que bien aprenden en los centros académicos.

Un sistema de educación dual parece ser muy beneficioso para los diversos participantes en la economía. Es un hecho que nos entristece ver, por ejemplo, las largas hileras de jóvenes buscando empleo en ferias públicas, que se organizan para tal efecto: dichas filas en su mayoría están compuestas por jóvenes, quienes no tienen las habilidades ni la experiencia que demandan los puestos de trabajo en las empresas privadas. Con la propuesta, producto de un acuerdo entre las empresas y un organismo gubernamental supervisor del programa, los estudiantes podrían dedicar, como un ejemplo, dos terceras partes de su tiempo a la labor práctica en la empresa, en tanto que el tercio restante sería para la parte académica.

Los jóvenes que participen y culminen este programa de educación dual encontrarían un enorme beneficio, al poder obtener experiencia -requisito usualmente solicitado por los empleadores- lo cual se traduce en una más elevada productividad de su trabajo y, por ende, en un salario mayor. También tiene otro beneficio y es que la empresa en donde estudió bajo el sistema de educación dual, estará naturalmente muy interesada en que, al final de su período de aprendizaje, ese estudiante obtenga un trabajo en la misma firma que le enseñó sus habilidades. Pero esto va más allá de obtener un simple aprendizaje laboral técnico, sino que con el entrenamiento adquiere toda una serie de características particulares de la empresa, como es conocer las reglas y las costumbres que rigen a lo interno de una firma. Estos son valores que son apreciados en la empresa; valores tales como responsabilidad, trabajo en equipo, cooperación y colaboración entre el grupo, creatividad e innovación, además de rectitud ante sus compañeros y la empresa. Estos atributos indudablemente que con factores altamente valorados por las firmas y que forman parte integral de un concepto más amplio de “experiencia,” entendida ésta como un entrenamiento técnico.

Es de hacer notar que una formación exclusivamente académica del estudiante, sin que haya tenido el complemento de la experiencia práctica, no parece permitir todo el potencial de desarrollo del capital humano de esos jóvenes. De ser así, quedan como truncados en lo que se debería de verse como una unidad: la formación teórica académica y la práctica que genera experiencia. En nuestro país el exceso de oferta (desocupación) se observa principalmente en aquellos que tienen solo la formación académica teórica. Todo lo contrario parece suceder con aquellos que la han complementado con diversos grados de experiencia.

Asimismo, esos jóvenes trabajadores tendrían la oportunidad de desarrollar sus habilidades en tecnología de punta, que suele ser la existente y obligada en empresas sujetas a la competencia internacional, que en muchos casos suelen ser las que señalan requerir personal calificado y experimentado, cuando entran a operar en el país para producir para todo el mundo.

El sistema de educación dual también le sirve a las empresas, pues se les facilita el reclutamiento y el entrenamiento necesario de la fuerza de trabajo que requieren. Una nueva edición de la encuesta anual de Escasez de Talento, hecho por la firma Manpower y divulgado en Costa Rica el 16 de julio del 2014, indica que el “51% de los empleadores en Costa Rica tiene dificultades para encontrar candidatos con las habilidades adecuadas”, en tanto que en todo el mundo el porcentaje es del 36%. Además, el reporte señala que “La encuesta de escasez de talento continúa indicando que hay una gran dificultad por parte de los empleadores de encontrar talento en puestos técnicos fundamentalmente; asimismo, incrementó la dificultad para encontrar candidatos para puestos de Ingeniería y Gerencia de Ventas”.

La empresa debe encarar en nuestro país a un personal que no tiene la experiencia, ni las competencias técnicas que requieren: hay una oferta relativamente escasa de ese tipo de trabajadores en el mercado, tales que les permitan realizar sus tareas apropiadamente. La educación dual es un sistema que, bien administrado, le genera al país trabajadores con experiencia, con las competencias adecuadas y en un número mayor que los que se tendría en su ausencia.

Obviamente lo anteriormente expuesto señala que el sistema de educación dual beneficia a la sociedad como un todo, pues da lugar a un aumento de la productividad de su fuerza de trabajo, lo cual se traduce en una mejoría de la competitividad, cara a cara con otras naciones en los mercados internacionales, además de mejorar los salarios y, obviamente, el nivel de empleo. Particularmente, un sistema dual como el comentado se convierte en un atractivo mayor para la inversión extranjera en el país, pues así el inversionista encuentra mayores posibilidades de obtener la mano de obra calificada y en la cantidad que requiere, pues, si participa en el programa de educación dual, tiene una mayor posibilidad de contratarlo como un trabajador fijo en la empresa.

En realidad, el aprendizaje no es algo nuevo en las sociedades. No hace mucho, don Arnoldo Madrigal, quien es un empresario del área de la tecnología, publicó un artículo en La Nación titulado “El Estudiante que trabaja” (29 de junio del 2015), pone las cosas con suma sencillez y a la vez profundidad, por lo que considero que reproducir partes de éste es de sumo interés a los lectores. Con Arnoldo escribe que:

“En estos días se ha discutido sobre la educación dual y se ha tratado de desprestigiar la figura del aprendiz. Desde el tiempo de Miguel Ángel Buonarotti, la formación de aprendices ha sido un modelo exitoso y se ha usado en muchos esquemas de formación.

No es raro que muchos médicos sean mejores cirujanos porque fueron enseñados por un mentor más que por un método o un libro. Tampoco es raro que muchos abogados sean mejores abogados porque fueron formados en la práctica por un mentor. Lo mismo sucede con músicos, escultores, pintores, deportistas y hasta políticos.

La educación dual, en su concepto más básico, se centra en la figura de un estudiante que trabaja, no un trabajador que estudia. Esa es la diferencia fundamental.”

Y destaca luego que:

“¿Por qué el establishment se siente amenazado, si sabe muy bien que esta es una tendencia consolidada en otros países? Este modelo educativo se ha desarrollado con excelentes resultados.

La descalificación de llamar a la educación dual un “generador de aprendices” no demerita sus resultados. Al contrario, refresca el concepto de que el aprendiz es la generación del remplazo de los mejores técnicos, ingenieros o especialistas en cualquier actividad económica.”

Así, en sencillo, explica la importancia de crear una relación entre el aprendizaje productivo que permite adaptar la fuerza de trabajo a las necesidades de una economía, creándose así más empleo en la sociedad, al mismo tiempo que faculta que aumente la productividad y, por ende, los ingresos de los trabajadores.

Podemos explicar la razón por la cual dos importantes sindicatos del magisterio, la Asociación Nacional de Educadores (ANDE) y la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE), realizaron una manifestación ante la Asamblea Legislativa para oponerse a los proyectos de educación dual. ANDE indicó en su perfil de Facebook que convocaba a sus afiliados de secundaria “para luchar en contra del proyecto de educación dual y por la defensa de nuestros derechos laborales”, en tanto que APSE convocó a dicha manifestación a trabajadores de colegios técnicos diurnos y nocturnos así como de los colegios vocacionales.”

Se oponen por una razón muy sencilla: que su gremio sindical tendría menos labores que hacer, pues la sociedad tendría otra opción de aprendizaje que no exige que sea brindada por miembros de sus sindicatos. Una nueva versión de los luditas: lo importante no es el progreso, sino que a causa de él no pierdan la chamba patrocinada por el sindicato. [El ludismo fue un movimiento encabezado por artesanos de Inglaterra, que protestó entre los años 1811 y 1817 en contra de las nuevas máquinas que destruían empleo, sin tomar en cuenta que, entonces, ¿quién habría de producir las nuevas máquinas? Se suele identificar al ludismo como la oposición al progreso y al cambio].

Da tristeza que intereses particulares de estos sindicatos los mueven a preocuparse tan sólo por el bienestar de sus asociados y no por la posibilidad de ampliar oportunidades para todos los ciudadanos, de lograr una educación que sea más productiva para ellos. Por eso, sin sentido se oponen a un esquema que impediría altas tasas de desocupación, que lograría una mayor productividad y competitividad de nuestra mano de obra, que generaría mayores ingresos salariales y que permitiría, a quienes desean trabajar, encontrar un empleo productivo.

Estoy muy a favor de esta idea de la educación dual y me atrevo a proponer que, dentro de ese esquema no sólo se incorpore a jóvenes que recién ingresan a la fuerza laboral y que lamentablemente no encuentran empleo, sino que también sirva para que trabajadores que, por circunstancias de ajustes propios y normales en los mercados competitivos, requieren de un reentrenamiento de sus habilidades a fin de obtener un nuevo empleo.

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