El 12 de octubre: ¿para celebrar o lamentar?

Sergio Villalta Liberalismo Leave a Comment

Por Sergio Villalta

Hasta hace pocos años al 12 de octubre se le tenía como el “Día de la Raza” en la mayoría de los países de América Latina. Aunque nunca se nos explicó muy bien de cuál raza se trataba, ni tampoco se nos decía de dónde salió esta raza o cómo debería llamársele. Pero al menos la celebración del “Día de la Raza” conservaba una cierta atmósfera de festividad y conmemoración.

Y bueno para ser justo, en los E.E.U.U. desde la década de los años 30, también se le tiene como el día para celebrar la herencia italoamericana. Por ejemplo, en la ciudad de Nueva York para esta comunidad, el 12 de octubre reviste la misma importancia que el día de San Patricio para los inmigrantes irlandeses.

Sin embargo, ahora en muchos países ya no se celebra el “Día de la Raza”; pero lo relevante no es que haya cambiado el nombre, sino el carácter o significado que ahora tiene esa fecha. En lugar de ser un día para festejar o conmemorar, para no pocos es casi un día de luto, rabia y hasta de violencia.

Por ejemplo: en Venezuela Chávez se encargó de cambiarle el nombre al 12 de octubre, ahora se le llama el “Día de la Resistencia Indígena”. En ese país el Paseo Colón – una amplia avenida de la capital – ahora se llama el “Paseo de la Resistencia Indígena”.

Y como si esto fuero poco, a Cristóbal Colón en Caracas un “Tribunal Popular” lo enjuició y lo condenó por el delito de “genocidio”. Todo el “juicio” duró menos de una hora y el mismo tribunal se proclamó verdugo y se encargó de pintar de rojo la estatua del Almirante. (Fuente: ahoravision.com)

En Bolivia, Evo Morales le cambió el nombre a la celebración del 12 de octubre, ahora se celebra el “Día de la Descolonización”. En la Argentina, la señora Kirchner cambió la denominación a “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”.

En Chile se la llama de una forma más políticamente correcta como el “Día del Encuentro de Dos Mundos”. En Perú, es el “Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural”.

En Ecuador Correa le cambió el nombre también y ahora se le llama “Día de la Plurinacionalidad y la Interculturalidad”. En Cuba, el dictador Fidel Castro borró la fecha del calendario.

En Nicaragua el dictador Daniel Ortega le cambió el nombre desde el año 2007 a: “Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular” En Honduras y El Salvador se sigue llamando el “Día de la Raza”. En Costa Rica el “Día de la Culturas”. Y en España el 12 de octubre es la Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad.

Sin embargo, desde hace ya no poco tiempo se escuchan cada vez más voces como la de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, para la cual ese día es una festividad vergonzosa que ignora el “genocidio” de los pueblos indígenas. (Fuente: elmundo.es 12/10/15)

Y parece que cada año se le suman más personas. Por ejemplo: para el alcalde de Cádiz, José González, no existe nada de que celebrar, para él: “Nunca descubrimos América, masacramos y sometimos un continente y sus culturas en nombre de Dios. Nada que celebrar”. (Fuente: telesurtv 11/10/16)

En algunas ciudades de los E.E.U.U. se ha dejado de celebrar el 12 de octubre como el día del descubrimiento de América o el “Columbus Day”. Ahora en esa fecha se celebra el día de los “Pueblos Nativos”, por ejemplo, una de las primeras ciudades en hacerlo fue Berkeley, en California.

En otras ciudades como Seattle (Washington), Portland (Oregon), Albuquerque (Nuevo México) o Minneapolis (Minnesota) no se celebra la llegada de Colón al nuevo continente, sino que en ese día se celebra la cultura de los descendientes de los nativo-americanos. (Fuente: BBC Mundo 12/10/15)

Sobre esto de los nativos o indígenas, sabemos que llamarles “indios” es un error, esto lo sabe cualquier niño de escuela, pero entonces, ¿por qué llamarles nativos? Alberto Benegas Lynch lo explica muy bien en una columna para el díario La Nación de Buenos Aires:

“nadie en ninguna parte es originario excepto del continente africano que es de donde provenimos los humanos tal como, entre muchos otros, lo explica en detalle Spencer Wells en su tratado que lleva el título de The Journey of Man. A Genetic Odyssey. En todo caso se puede decir que unos arribaron antes que otros a distintos lugares pero sostener lo de los “pueblos originarios” fuera de África constituye una impostura.” (06/09/17)

Las personas que insisten en llamarles “nativos” a los primeros habitantes de América lo hacen por ignorancia, lo cual es excusable y entendible o tienen un propósito más siniestro (lo cual no es excusable, pero sí entendible).

Estas personas nos quieren presentar en un primer acto – y de un lado a los “nativos” – y del otro lado a los “invasores”; para después pasar al segundo acto y presentar de un lado a los “explotados” y del otro lado a los “explotadores”.

Pero ahora ya se ha pasado de las palabras a la violencia. Por ejemplo: en la ciudad de Yonkers (la cuarta ciudad más grande del estado de Nueva York), en la tarde del pasado 30 de agosto un grupo de vándalos destruyó el busto de Cristóbal Colón en uno de los parques de la ciudad. (Fuente: dailymail.co.uk)

En Baltimore, en el parque de Herring Run, el 21 de agosto pasado, un grupo que se hace llamar “Resistencia Popular”, destruyó un monumento a Cristóbal Colón que se alzaba a manera de obelisco sobre un pedestal en uno de sus parques. (Fuente: baltimoresun.com)

Y para que la acción fuera algo digno de estar en los libros de historia, el grupo de bárbaros publicó un video donde podemos observar la osadía de su vandalismo.

Vemos un hombre con un mazo que golpea el monumento hasta destruirlo. Otro grita, un tercero enseña una pancarta con la leyenda: “El futuro es justicia económica y racial”. Mientras el narrador del video nos informa que Cristóbal Colón es un “terrorista genocida”.

El busto del parque Herring Run fue construido en 1792 y se consideraba el monumento más antiguo de los E.E.U.U en memoria del Almirante. En otro lugar de la misma ciudad se destruyó otra estatua de Cristóbal Colón.

En Detroit se llevó a cabo una protesta contra un monumento de Colón. En Houston gamberros destruyeron otro monumento en el parque Bell. (Fuente: edition.cnn.com 08/30/17)

Y mientras todo esto sucedía una facción de ANTIFA que se hace llamar el “Movimiento Revolucionario Abolicionista” (RAM por sus siglas en inglés) publicaba un manifiesto en las redes sociales llamado a destruir todos los monumentos en recuerdo de Cristóbal Colón. (Fuente: theresurgent.com)

En la mayoría de los países de América Latina se ha dejado de hacer referencia al “descubrimiento” de América y la figura del Almirante casi se ha convertido en irrelevante para algunos y para otros su mención es ya algo “políticamente incorrecto”.

En el mejor de los casos se habla de un “encuentro entre dos culturas o mundos”, algo más políticamente correcto que la celebración del “Día de la Raza”. Sin embargo, esta corriente de pensamiento denigra no solo a Cristóbal Colón, sino también a cada europeo que puso un pie en el continente americano.

Lo primero que niegan es que Colón haya descubierto América. Afirman que los verdaderos descubridores del continente fueron los grupos de cazadores y recolectores que caminaron por el estrecho de Bering hace miles de años provenientes de Asia o los supuestos habitantes de las islas del Pacífico sur que navegaron hasta Sudamérica.

Este es un punto menor que se puede conceder, ciertamente Cristóbal Colón no fue el primer ser humano en ver el continente americano, posiblemente tampoco fue el primer europeo en llegar a América; pero sí fue el primero en llevar la cultura europea y los avances científicos que esta traía.

Preguntémonos: ¿por qué las cosas no sucedieron a la inversa? ¿Por qué no arribaron a Europa tres barcos con marineros “indígenas”? ¿Por qué no zarparon tres barcos de Mesoamérica y cruzaron el Mar Atlántico para arribar a las costas de Portugal o Francia en 1492?

Evidentemente solo una civilización tenía el conocimiento científico y las herramientas técnicas para hacer un viaje y cruzar un océano. Las civilizaciones del continente americano no tenían el conocimiento ni las herramientas para realizarlo, porque claramente no habían alcanzado ese grado de desarrollo.

Como bien lo describe Horacio Vázquez-Rial en una columna para “Libertad digital” del 12 de octubre del 2010:

“(…) una parte de la humanidad, Europa, la más avanzada de la época, encontró, porque sus barcos y sus instrumentos de navegación se lo permitían, a otra parte de la humanidad, más atrasada, que no hubiese podido hacer un viaje en dirección contraria.”

Además, gracias a Cristóbal Colón es que en el continente americano se conoce a Aristóteles y a Galileo. Y Carlos Rangel en su obra “Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario” nos recuerda:

«Entre los animales que no existían en América antes de la llegada de los españoles se cuentan los caballos, asnos, vacunos, cerdos, cabras, conejos, aves de corral. Entre las plantas… el eucalipto… las rosas… además el trigo, el centeno, la vid, el olivo, la caña de azúcar, los cítricos (naranjas, limones, etc.), el banano, el cafeto, etc.

En general, de 247 especies de vegetales alimenticias o de utilidad industrial cultivadas sistemáticamente en América, 199 son originarias de Eurasia o África (…) El padre jesuita Bernabé Coba hizo en 1652 la observación, perfectamente justificada, de que tal transferencia de plantas y animales del Viejo al Nuevo Mundo había sido más importante y ventajosa para éste que todo el oro y la plata que España extrajo de sus colonias americanas»

Pero no basta en negarle el descubrimiento al Almirante, es necesario también para sus enemigos, convertirlo en asesino de mujeres y niños, en esclavista y ladrón del oro de los indígenas. Para Eduardo Galeano uno de los autores de esta corriente en contra de la celebración del 12 de octubre, el gran pecado del Almirante es que:

“En su diario del Descubrimiento, el Almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor.” (Fuente: rebelion.org)

De lo que se trata es de no solo denigrar a Cristóbal Colón, sino aún más importante, denigrar a la civilización occidental. Al presentar a Colón como un genocida hambriento del oro y la plata de los “indios”, lo que en realidad quieren decir, es que él fue la punta de lanza de un sistema que los despojó de sus símbolos, de su identidad y de su riqueza; para después concluir que nuestra pobreza actual se debe a lo que ocurrió hace 500 años.

Galeano dice en “Cinco siglos de prohibición del arcoiris en el cielo americano” que el sistema:

“(…) condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de comida para perros. Salvar a los indios también consiste en romper sus refugios comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel” (Ibid)

Un sistema que según se nos dice colocó primero a los pueblos indígenas como paganos idólatras, subhumanos carentes de alma y que al deshumanizarlos no se sentía culpa para el despojo y la rapiña colonial que le siguieron. Y de nuevo: todo esto para hacernos creer que nuestros problemas actuales se deben a lo que sucedió hace 500 años.

La verdad es que los dardos no van hacia Colón, ni hacia la celebración del 12 de octubre, él no es el blanco principal. Las flechas vuelan en contra de la cultura occidental y sus valores, ese es el verdadero objetivo a destruir.

Lo que Galeano no dice es que antes de la llegada de Colón, América – el continente -, estaba en su mayor parte despoblado. En Norteamérica vagaban muchos pueblos nómadas, básicamente de cazadores y recolectores. No conocían la ciencia de la agronomía, no tenían un lenguaje escrito, no conocían la rueda y habían pocos asentamientos, salvo algunas excepciones.

En Mesoamérica y sobre el litoral del océano Pacífico en Sudamérica existía un sistema esclavista de ciudades estados. Sí, es cierto, estos pueblos conocían la trigonometría, la astronomía y construyeron grandes pirámides.

Pero la vida era brutalmente dura y muy corta. Si no se moría en las constantes guerras que se libraban entre esos mismos pueblos, se moría tras una vida de siervo y dentro de rígidas castas.

Desde luego, existía en la América precolombina ejemplos de sociedades pacíficas que deseaban vivir y dejar vivir, Benegas Lych nos explica que:

“Es en este sentido de interés explorar la forma de operar de algunas sociedades de “indios”, lo cual es mencionado en la obra de David Lavender Let Me Be Free donde el autor centra su análisis en la tribu Net Perce de Oregon en Estados Unidos, donde sus descripciones de la caballerosidad de estas personas y las traiciones e incumplimiento de la palabra empeñada por parte de los blancos. Algo parecido ocurrió con algunas tribus en América latina descriptas por el antes mencionado Fray Bartolomé de las Casas en cuanto a corrección y costumbres respetuosas de sus integrantes y también en cuanto a sistemas de solidaridad entre ellos para la educación y el cuidado de huérfanos y desvalidos.”

A pesar de los pesares, la cultura europea trajo muchos y sofisticados beneficios, sin los cuales todos seríamos hoy más pobres y mucho más atrasados.

Sin embargo, los que llaman a boicotear el 12 de octubre y a destruir estatuas no están interesados en un debate histórico y reposado sobre lo que sucedió en el siglo XVI o en los siglos posteriores.

Su interés es hacernos creer que los valores occidentales son la rapiña, la esclavitud, el racismo y la guerra. Su intención es adoctrinarnos: si la persona es descendiente de los primeros habitantes o mestiza tendrá que cargar con el sufrimiento y la vejación de sus antepasados. Así podrá explicar su miseria y tendrá a un culpable a quien señalar con su dedo acusador.

Si la persona es descendiente de europeos tendrá que cargar con la culpa y la falta de arrepentimiento de sus propios antepasados. Así podrá explicar sus privilegios y tendrá a una víctima con la cual estar en deuda. Lo que tratan de hacer es encajarle a unos el sombrero de víctimas y a otros el de victimarios, para después demandar justicia a rajatabla.

Pero, como nos explica Michael S. Berliner, del Ayn Rand Institute que:

“Ni las obras ni las faltas de otros son las de uno, y uno no puede ni aceptar crédito ni culpa por lo que otro haya decidido hacer (…) Uno no puede heredar valor moral ni vicio moral”

Solo existe una cosa cierta, que nuestros antepasados hayan sido víctimas o verdugos es algo totalmente irrelevante para el hombre de hoy. Porque solo existen los logros o fracasos de las personas, no existen los logros o fracasos de una raza, porque la ciencia y el progreso no operan en función de los crímenes o virtudes de aquellos que vivieron hace 500 años, así como tampoco la razón.

 

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